ESTABLECIMIENTO DE METAS DE RENDIMIENTO EN EL DEPORTE
THE SETTING GOAL IN SPORT
Autoras: Lic. Marta Elena Muñoz- Alfonso
DrC. Norma Sainz de la Torre- León
Facultad de Cultura Física. Universidad de Matanzas
País. Cuba
RESUMEN
El papel de las metas de rendimiento y del proceso de establecimiento de las mismas en los equipos deportivos posee cada vez mayor importancia en el trabajo de los entrenadores. Los aspectos que hay que tener en cuenta para su fijación, las causas psicoreguladoras que condicionan la necesidad de su planificación dentro del proceso de formación del deportista, la connotación de estas para la movilización de las disposiciones y potencialidades de los sujetos dentro del entrenamiento, los errores más comunes que cometen los entrenadores con relación a esta tarea tan esencial y las recomendaciones concretas para tener éxito en este empeño, constituyen el contenido esencial de este artículo.
Palabras clave. Metas de rendimiento, proceso de entrenamiento, motivación
ABSTRACT
The role of performance goals ando f the training process for them in sport teams is getting a greater importance in trainers” work. The aspects that should be taken into account for fixing it, the psychoregulating causes that influence the necessity of planning this within the process of the sportman formation, the coonotation of these for movilizing dispositions as well as the individuals” potencialities during the training, the most common mistakes made dy trainers in relation to this essential task and factual recommendations for having sucess in this objective constitute the essentual content of this article.
Key words. Perfomence goals – training process, motivation
INTRODUCCIÓN
La tarea diaria de los deportistas exige de los mismos un esfuerzo constante, orientado al logro de los fines de la sesión de entrenamiento. Diariamente debe llegar temprano a los terrenos, está obligado a calentar con energía y a cumplir con las diferentes tareas que el entrenador haya planificado para esa jornada. Aunque lo embarguen diferentes estados de ánimo, aunque el clima sea inclemente, se espera de él una entrega sistemática, y que en todo momento esté dispuesto a darlo todo en pos de su forma deportiva, del logro de la eficiencia en sus acciones, de una marca, etc. Para ello requiere ante todo, de hacer consciente su necesidad de prepararse física y mentalmente para arribar a una forma deportiva tal, que permita alcanzar los resultados esperados en las competiciones.
El proceso que permite la movilización de las disposiciones para el rendimiento deportivo se encuentra vinculado esencialmente a la esfera de la motivación. No basta con que exista la necesidad de desarrollar la fuerza muscular, la resistencia, la velocidad, la maestría técnica, y otros tantos componentes de su preparación. Se requiere que dicha necesidad se torne consciente y se transforme en motivo de actuación, pues es precisamente con el surgimiento del motivo que el objetivo a alcanzar se define claramente como estímulo impulsor de sus esfuerzos.
El deportista puede carecer de determinadas bases físicas o psíquicas, pero si no está consciente de ello, no desplegará su voluntad para vencer las dificultades de la jornada. Es por ello que, aunque se considera a las necesidades humanas como la fuente de toda actividad, es el motivo, apuntando directamente hacia el objetivo concreto, el que impulsa al sujeto a la actividad, el que va a recibir la energía de la importancia afectiva que posea para él alcanzar el mismo y el que permitirá movilizar sus esfuerzos volitivos para enfrentar y superar todo tipo de obstáculos y dificultades que se encuentren en el camino de su objetivo.
Por tanto, el deportista debe poseer un motivo de actuación lo suficientemente fuerte, que le permita acercarse paulatinamente a la meta y, al mismo tiempo, debe poseer una meta lo más clara posible, pues motivo y meta conforman una unidad, dado que la misma no existe sin un motivo que le brinde dirección a la actuación. Esta aseveración teórica se traduce en la práctica del trabajo de los entrenadores de la forma siguiente: No se puede exigir del deportista grandes disposiciones para la actividad diaria si no se han establecido metas claras, concretas, alcanzables y comprensibles, pues de lo contrario el motivo de rendimiento no puede existir.
Por todo lo anteriormente expuesto es que se precisa como objetivo de esta investigación: Determinar cómo se establecen las metas de rendimiento en equipos de Voleibol y Baloncesto de la EIDE “Luis Augusto Turcios Lima de la provincia de Matanzas?
Es importante conocer que el establecimiento de metas con carácter participativo como factor regulador para la actividad deportiva conlleva la reflexión por parte de cada uno de los integrantes del grupo sobre el compromiso ante la tarea y los esfuerzos individuales que debe realizar. Tener claridad de los objetivos a alcanzar y de hecho, participar en su establecimiento, es imprescindible, porque les es más fácil comprender qué se espera de él o ellos para que la actuación no sea mecánica ante las orientaciones, sobre todo cuando se enfrentan a entrenamientos monótonos o tienen que hacer una elevada cantidad de repeticiones para desarrollar una capacidad física determinada.
Todo lo anterior permite una mejor motivación de los jugadores lo que es esencial para el funcionamiento de los equipos y el establecimiento de sus propias metas ya que estas pueden guiar la conducta e incentivarlos a realizar ciertas actividades con mayores resultados. Y por tanto alcanzar mayores rendimientos.
Por tal motivo y con el objetivo de lograr transformaciones graduales en los jugadores es que no propusimos investigar sobre ¿cómo se establecen las metas de rendimiento? y en consecuencia darle solución a este problema.
METODOLOGÍA
Para las encuestas la muestra empleada estuvo integrada por 68 jugadores y 6 entrenadores, distribuidos de la siguiente manera: en Voleibol 27 atletas y 3 entrenadores y 41 atletas y 3 entrenadores en Baloncesto, pertenecientes a la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) de la provincia de Matanzas.
También se entrevistaron a los Metodólogos provinciales de los deportes en cuestión.
Para la revisión documental se emplearon 4 planes de entrenamiento de los deportes objetos de la investigación.
Métodos teóricos
RESULTADOS
Caracterización del proceso de establecimiento de metas de rendimiento
El proceso de preparación del deportista exige de los entrenadores un esfuerzo sistemático, orientado a la realización de numerosas tareas, entre las cuales la planeación de las etapas de trabajo dentro del macrociclo ocupa un lugar esencial.
El determinar los objetivos y contenidos del trabajo de cada período y la dosificación de las cargas en función de los propósitos a alcanzar se convierte en el foco de atención principal del mentor del equipo en el momento de la elaboración del plan de entrenamiento que deberá aplicar con sus deportistas.
Para Buceta (1998), las metas de rendimiento pueden ser de resultado y de realización. Mientras que las metas de resultado se vinculan con el lugar o la medalla que se pretende alcanzar en la competición, las metas de realización se refieren a los logros relacionados con la conducta propia (mejoras físicas, técnicas, tácticas) que los deportistas deben alcanzar para que aumenten sus posibilidades de lograr los objetivos planificados. Aunque existen otros factores, tales como la conducta y criterios de los árbitros, la actuación de los equipos contrarios, etc., en realidad solo centrándose en el reto de alcanzar sus metas de realización podrán los deportistas aspirar al logro del lugar soñado en la competición.
El mencionado autor destaca la importancia de las metas de realización en los aspectos siguientes:
Para que el deportista se encuentre motivado hacia la actividad de los entrenamientos y competiciones, es muy importante la forma en que se lleva a cabo el proceso de establecimiento de metas.
Sobre este particular Rius Sant (1989) plantea que el objetivo debe ser claro, muy concreto y posible de medir, que los mismos deben constituir metas difíciles, pero realistas, que se deben diferenciar aquellos que son necesarios alcanzar en entrenamientos y los que aspiramos a lograr en la competición, que se debe evitar la connotación negativa, es decir, (debo mejorar la resistencia a la velocidad y no “debo evitar ser lento en la etapa final de la carrera” etc.). Así mismo destaca que el deportista tiene que conocer el tiempo de que dispone para alcanzar dicho objetivo y las características de los esfuerzos que deberá llevar a cabo para lograrlos. Por último hace hincapié en la importancia de que ello quede anotado por parte del sujeto que deberá llevar a cabo la acción y que el entrenador es responsable de comunicarle de forma sistemática los resultados que en esa dirección va obteniendo.
Por todo lo mencionado en los párrafos anteriores se requiere establecer para el macrociclo objetivos a corto, mediano y largo plazo, que servirán como acicates para el trabajo diario. Sin duda aquellos objetivos que primero se trazan son los que pretendemos lograr al final de la etapa, en la competencia fundamental y de los mismos se derivarán los objetivos a corto y mediano plazo. Si el plan de entrenamiento se encuentra estructurado por mesociclos, es mejor situar objetivos a corto plazo que respondan al contenido de los mismos; a mediano plazo, que pueden coincidir con la culminación de dos mesociclos o competencias intermedias, pero lo más importante de todo el proceso será la participación activa de los deportistas en su establecimiento y su compromiso personal con la tarea.
En otros casos, por las condiciones de la competición, es posible que no existan metas intermedias que sean imprescindibles para poder acceder al objetivo final y entonces, la planificación podrá centrarse exclusivamente en la consecución de este.
“Sin embargo, en estos casos, cuando el objetivo final se encuentra alejado en el tiempo, conviene establecer objetivos intermedios que aún, no siendo ineludibles, pueden resultar muy útiles en el proceso de preparación, constituyendo retos a corto plazo que incidirán favorablemente en la motivación de los deportistas, servirán como objetivos-test para comprobar el progreso hacia la meta final y ayudarán a fortalecer la autoconfianza y aun más la motivación, en la medida que se vayan alcanzando”. (Ibid)
Se considera adecuado además tener en cuenta algunos criterios sostenidos por la especialista R. Llames (1994), la cual señala cuatro aspectos de interés:
Son muchos los entrenadores que, desconociendo los requisitos básicos del establecimiento de las metas de rendimiento en el deporte, cometen errores en el proceso de su fijación y control. Los errores más comunes que puede constatarse en su labor, a criterio de Rius Sant (1989) son los siguientes:
Wayne Halliwell (1994), profesor de Psicología del Deporte de la Universidad de Montreal, destaca un criterio sobre el cual se refieren otros autores y que se considera de mucha importancia, pues se ha constatado en la práctica su acierto, vinculado con el establecimiento de metas en equipos deportivos. Este especialista enfatiza en la importancia de establecer objetivos de ejecución y de mejora de la realización, en lugar de concentrarse en los resultados, pues considera que es lo más provechoso. Los estudios realizados por otros psicólogos deportivos de diferentes países incluyendo a Cuba, demuestran lo acertado de su planteamiento
Teniendo en cuenta todos los aspectos señalados por los diferentes autores, se precisan y amplían a continuación los requerimientos que deben tener en cuenta los entrenadores deportivos en el proceso del establecimiento de las metas con los integrantes de su equipo.
Requerimientos básicos para el establecimiento de metas individuales y colectivas con el equipo
El deportista debe comprender perfectamente el objetivo que se traza, no puede tener dudas en ninguno de sus aspectos, por lo tanto se debe evitar por todos los medios la ambigüedad en el momento de su establecimiento. Inclusive es necesario que el sujeto sea capaz de verbalizarlo, de explicárselo al entrenador, para que éste tenga la seguridad de que le ha quedado claro hacia qué meta se dirige. Ejemplos: “Mejorar la eficiencia del saque por la zona 4”, ”disminuir el tiempo de la carrera en la primera curva”, “perfeccionar el trabajo de las piernas en el despegue del remate”, etc.
No basta conque el sujeto posea claramente la meta a alcanzar. Debe tener además la misma establecida de forma concreta, saber exactamente lo que se espera de él: Ejemplos: “Elevar la eficiencia del saque por zona 4 hasta X %”, “bajar a X segundos el tiempo de carrera en la primera curva”, “comenzar a elevarse en el salto para efectuar un remate cuando los pies se encuentren unidos.”
Toda meta trazada tiene que poder ser medido mediante alguna forma de control. No es posible situar como objetivo “mejorar” algo. ¿Hasta dónde hay que mejorar en esa precisa etapa? Necesita de un criterio de medida para situarlo al final del camino que se traza mentalmente como objetivo. De lo contrario es muy difícil valorar si lo va logrando o no, si se está acercando a la meta o si su trabajo no ha rendido los frutos esperados.
Aunque atendiendo a las tendencias de la motivación de logro, aquellos deportistas que se caracterizan por luchar por alcanzar el éxito se sitúan metas más ambiciosas y por el contrario, los que se esfuerzan ante todo por evitar el fracaso son más conservadores en las mismas, es necesario tener en cuenta que esta debe ser un logro que requiera de verdadera entrega, pues de lo contrario no se llegará al mismo.
Si se acostumbra a fijar metas de cómodo alcance, las cuales el deportista puede acceder con pobre o mediano esfuerzo, se está creando una costumbre nociva para el propio desarrollo del sujeto, no solamente para la esfera de su trabajo en el entrenamiento o la competición, sino también para la vida. Pero las mismas deben ser, ante todo, posibles de obtener, pues de lo contrario pueden sobrevenir frustraciones.
Desde el mismo momento que comienza la preparación física dentro del macrociclo, y posteriormente en cada uno de los mesociclos, el entrenador llevará a cabo el proceso de establecimiento de las metas debiendo tener en cuenta que al deportista le es imprescindible delimitar que existen metas parciales (de realización), que deberá lograr durante las tareas del entrenamiento diario, en períodos específicos y otros, también muy concretos, (de resultado), que están destinados a ser alcanzados en las diferentes competiciones en las cuales participará en ese año y así mismo, que son de corto, mediano y largo plazo.
Al igual que en el caso de las palabras en lenguaje interior, que se utilizan para la regulación volitiva de las acciones, en las cuales está contraindicado incorporar la negación (“no flexionar demasiado”, “no inclinarme tanto”, “no abrir tanto los codos”, “no me puedo dejar ganar”, etc.), pues conducen a un bloqueo de la movilización de los esfuerzos, así también en el proceso de establecimiento de las metas es inadecuado situarlas de forma tal, que posean en su contenido la connotación de evitar una determinada acción. Todo objetivo de rendimiento debe poseer un sentido positivo de logro.
Toda meta debe ser establecida teniendo en cuenta la fecha aproximada en la cual el deportista deberá alcanzarla, que permitirá al entrenador y al propio deportista comprobar si las tareas que se han llevado a cabo y el esfuerzo desplegado han contribuido al alcance de la misma. Fijar una meta, sin precisar el momento en el cual se constatará su cumplimiento, genera incertidumbre. Cada miembro del equipo debe conocer que dispone de una semana, tres, un mes, etc. para ejecutar todas las tareas que le conducirán al logro del mismo.
¿Qué es necesario llevar a cabo para poder cumplir con una meta dada? Es muy necesario que los deportistas comprendan a lo que se enfrentan y por lo tanto que reflexionen en las diferentes cargas que recibirán para que dicho objetivo pueda ser cumplido, qué nivel de cansancio producirán, qué intensidad de esfuerzo se necesitará, etc.
Cuando un deportista se ha trazado una meta y ya lleva varias semanas esforzándose para el logro de la misma, es muy conveniente informarle de forma precisa cómo se evalúa hasta ese momento sus esfuerzos y resultados, cuánto ha mejorado (si en realidad es así), y cuánto le falta aun en esa dirección.
Si se tiene en cuenta que todos los motivos que impulsan al sujeto a realizar las acciones (directos o indirectos, personales o de connotación social), pueden contribuir a alcanzar buenos resultados, pues lo importante de los mismos es su fuerza, la significación personal que posean, cada objetivo que trace el entrenador tiene que transformarse, de social - significativo (es muy importante para el entrenador, para el equipo), en personal – significativo (es muy importante para mí), y este aspecto es el que determinará su conducta. Si por el contrario, es el entrenador el que “pronostica”, “determina”, “impone” cada una de las metas, habrá malogrado el proceso de establecimiento de las mismas desde el inicio y solo conseguirá una movilización mediocre de las disposiciones hacia el rendimiento de los miembros de su equipo. No basta conque el entrenador posea objetivos claros de trabajo y se los comunique al equipo. Esto, por sí solo, no constituye elemento alguno de fuerza que conmine a a sus deportistas a darlo todo en el terreno.
Todo entrenador de experiencia conoce que al inicio del macrociclo deberá llevar a cabo test pedagógicos para constatar el nivel de desarrollo de las capacidades físicas de sus deportistas y de las habilidades generales que poseen en los fundamentos básicos de su disciplina, no solamente para saberlo, sino sobre todo, para trazar sus objetivos y enfrentar el proceso de establecimiento de las metas individuales y colectivas de cada etapa. Solo determinando el estado de desarrollo de cada aspecto, precisando las deficiencias comunes, podrá contribuir a dicho proceso de forma adecuada.
Cuando ya se ha cumplido con la tarea de fijar los objetivos de rendimiento individuales y de equipo, no es recomendable brindar oportunidad a los deportistas de que consideren los mismos como si pudieran existir alternativas para su incumplimiento. Si dichos objetivos han sido bien analizados y se basan en las dificultades que es necesario vencer, a continuación se hará referencia a ellos como si fuera una cuestión de honor el lograrlas.
Implica tomar decisiones selectivas que determinan lo que se estima más importante y debe predominar sobre todo lo demás en el sistema de los objetivos de rendimiento. “Durante la temporada puede darse el caso que sea posible y hasta apropiado, desviar parte del esfuerzo y la atención que se dedican a los objetivos prioritarios, hacia otros no tan importantes, pero más inmediatos. Recuérdese que algunas veces la consecución de objetivos intermedios (como por ejemplo, ganar una competición provincial), puede ser imprescindible para poder alcanzar más tarde, los objetivos principales (ganar el campeonato nacional), por lo que se considera razonable que estos objetivos imprescindibles, aun siendo menos importantes que el objetivo final, sean valorados en su momento concreto de la temporada, con la prioridad que merecen.” (Buceta, 1980: 70)
ANÁLISIS Y DISCUSIÓN
A través del análisis con entrenadores y especialistas en el tema se pudo constatar lo siguiente:
CONCLUSIONES
Los resultados de esta investigación demuestran que aun los entrenadores no tienen conciencia de la importancia de realizar un proceso de establecimiento de metas más eficiente desde el punto de vista psicológico, con vista al logro de mejores resultados de entrenamiento y de competición. El tener en cuenta los aspectos que lo caracterizan, los errores más comunes en su fijación – para no cometerlos – y el papel de dicho proceso como aspecto de las habilidades psicológicas del deportista, puede conducir a los entrenadores a una planificación más sabia y eficiente de su trabajo a través de todos los períodos del macrociclo y contribuir en última instancia a mejorar los rendimientos.
REFERENCIAS BIBLIOFRÁFICAS
Recibido: 15022015
Aprobado: 22032015
Datos de las autoras:
Marta Elena Muñoz- Alfonso
Profesora Auxiliar
Email: marta.muñoz@umcc.cu
DrC. Norma Sainz de la Torre- León
Profesora Titular
Email:norma.sainz@umcc.cu
Facultad de Cultura Física en la Universidad de Matanzas, Cuba.