EL SENTIDO DEL DEPORTE EN JOSÉ MARTÍ. REFLEXIONES DESDE LA SOCIEDAD CUBANA DE HOY

THE SENSE OF SPORTS IN JOSÉ MARTÍ. REFLECTIONS FROM THE CUBAN SOCIETY OF TODAY

Autores:  Dr.C. Juan Raciel Suárez- Suárez
                MSc. Liliam Victoria Rodríguez- Rodríguez

Centro Universitario Municipal. Urbano Noris. Holguín

País. Cuba

RESUMEN
La obra de José Martí (1853-1895) posee una universalidad extraordinaria, pues prácticamente abordó todos los campos, con criterios signados por el amor a la humanidad y el compromiso con la justicia. El propósito de este trabajo se dirige a un análisis de dicha obra desde la arista del deporte y la actividad física, lo que no resulta ajeno en sus escritos y cuyos criterios se pueden encontrar diseminados por las Obras Completas (Martí, 1975) que recogen la gran producción literaria del héroe cubano. Las reflexiones que se comparten en el artículo contribuyen a la comprensión de la esencia del deporte en la sociedad cubana de hoy, con la aportación de ideas que pueden servir de punto de partida para razonar con los estudiantes acerca de este tópico y realizar análisis críticos en el ámbito de especialistas.
Palabras clave. Deporte, actividad física, valores, actualidad, José Martí

ABSTRACT
The work of José Martí (1853-1895) has an extraordinary universality, since it practically addressed all fields, with criteria marked by the love of humanity and the commitment to justice. The purpose of this work is directed to an analysis of this work from the edge of sport and physical activity, which is not foreign in his writings and whose criteria can be found scattered by the Complete Works (Martí, 1975) that collect the great literary production of the Cuban hero. The reflections that are shared in the article contribute to the understanding of the essence of sport in Cuban society today, with the contribution of ideas that can serve as a starting point to reason with students about this topic and perform critical analysis in the field of specialists.
Key words. Sports, physical activity, values, news, José Martí

INTRODUCCIÓN
En la amplia obra martiana ocupa un lugar importante las referencias a la actividad deportiva, donde hace de cronista, crítico y entusiasta divulgador, con escritos que destacan por la profundidad y la capacidad para enjuiciar desde  la visión del humanista que comprende el deporte  como una actividad que debe entretener y enriquecer la vida de los seres humanos, incluidos los propios atletas, aporta al bienestar físico y mental y al desarrollo de valores.

Por otra parte, se conoce que los fundamentos del deporte cubano en la actualidad están en correspondencia con las ideas de José Martí y se comprende de igual modo que  los principios que lo rigen también tienen con las ideas del Héroe Nacional una gran correspondencia, pues el humanismo, el colectivismo, la fraternidad y el respeto al contrario  entre otros, lo destacan.

La temática vinculada con Martí y el deporte ha sido tratada en estudios en Cuba, donde  se distinguen  trabajos que lo abordan desde la arista de periodista que como tal refleja actividades deportivas y otras actividades que desvirtúan la esencia del verdadero deporte, al deshumanizarlo y convertirlo en mercantilismo. Entre los autores que han publicado en este campo están (Ortega,2011 y Menéndez, 2015), los que en ambos casos se refieren a referencias de Martí sobre el deporte, la educación física  y la recreación, a su capacidad periodística y la sagacidad mostrada al tratar las actividades deportivas, con ideas que trascienden su tiempo.

De igual modo señalan que sin ser un experto en la materia, especialista en deportes, el Apóstol cubano fue capaz de describir lo que veía e ir más allá, pues argumentó, dijo lo que sentía, refirió contiendas atléticas con autenticidad, al destacar valores humanos como la solidaridad, el humanismo, la honestidad, los que están en la esencia verdadera  del deporte.

No es propósito de este artículo realizar una valoración crítica del tratamiento recibido por la temática de Martí y el deporte, sino de reflejar las ideas que han madurado los autores acerca de la significación que alcanzan tales criterios para comprender y defender los valores del deporte cubano actual desde una visión martiana. Los resultados de parte de esta sistematización  se reflejan en la tesis doctoral de unos de los autores. (Suárez, 2010).

Está claro que se aborda una temática poco tratada, que no se asume como un aspecto aislado de la producción martiana, sino desde una adecuada coherencia, pues coherente fue la vida y la obra del Héroe Nacional de Cuba, donde resultó consustancial la pasión por los seres humanos, el amor por la justicia, la vocación por servir con desinterés y la capacidad extraordinaria para advertir en todo la necesidad de respetar al ser humano sobre la base de sus valores intrínsecos como tales, de contribuir al mejoramiento humano y buscar la plenitud y la felicidad y en este sentido el deporte fue tratado.

Los autores han realizado un estudio de la obra del Héroe Nacional directamente en los textos que escribió, ya sean ensayos, artículos, crónicas para periódicos de diferentes naciones del continente ( Martí, 1975) y donde refirió principalmente noticias de los Estados Unidos, en la que no fue ajeno a las múltiples prácticas de juegos o encuentros de carácter deportivo que se realizaban en aquel país, los que suscitaron temores, advertencias, reflexiones, además de reflejarlos con una admirable capacidad analítica y sintética que permite reflexionar y sacar conclusiones valiosas.   

Es conocido que el sistema deportivo cubano, identificado plenamente con los principios éticos del deporte, posee una inmensa responsabilidad en la formación de los atletas patrióticos, dignos y comprometidos con la justicia, la solidaridad y los valores de  honestidad y compañerismo.

Precisamente, aquí  radica el objetivo del trabajo: reflexionar en el sentido del deporte desde la visión martiana, destacar la significación de la misma para comprender y defender la esencia del deporte en la sociedad cubana actual, al ser  esta actividad un instrumento primordial del desarrollo físico, con influencias en las esferas intelectual, volitiva y afectiva de la personalidad, así como en la educación de valores y el comportamiento ciudadano responsable.

Los razonamientos que se realizan en el texto se organizan convenientemente desde aspectos concretos que van permitiendo una comprensión del hombre que se vincula al deporte, aun cuando no fue especialista ni lo practicó sistemáticamente, pero la sagacidad mostrada le permitió percibir los rasgos que caracterizaron al deporte de  la época, específicamente en el escenario norteamericano, que trasladaba una imagen del deportista como un objeto que entretenía y aportaba ganancias, por la vía de los juegos ejecutados  o las apuestas que se realizaban.

No un clásico atleta, pero si un alto cronista deportivo

Martí no fue un deportista, se recuerda que constituyó el ajedrez la práctica más usual que hiciera de estas actividades, de las que se conservan notas de partidas, que quizás no despierten un gran interés por la calidad competitiva, sino porque este detalle también ayuda a entender mejor aquel hombre como un ser humano, alcanzable e imprescindible desde muchas aristas.

Los debates acerca de José Martí (1853- 1895) también alcanzan en la actualidad lo concerniente a su configuración física. Se describe como un hombre físicamente delgado, nervioso, de movilidad continua. Los que lo conocieron mayoritariamente coinciden en que andaba con paso corto, rápido y nervioso y no como se suele describir: débil de cuerpo, enjuto, de porte desgravado, andar lento, encorvado. Se concuerda en que su talla era la del tipo medio entre los cubanos. (Cruz, 2008)

Cuando se observan fotos o retratos de Martí lo primero que llama la atención es que no impresiona su talla y su físico, pero no resultaba endeble y debilucho. No es un prototipo del hombre musculoso, adiestrado en el ejercicio físico cotidiano, pero si hacia gimnasia matinal y poseía una gran movilidad, un ímpetu inquieto, incansable, de fuerte energía y gran voluntad  para el esfuerzo físico.

A pesar de no destacar en el campo del músculo no escapó a su condición de profundo humanista lo que acontecía en el campo del deporte, lo que supo reflejar desde su sagacidad periodística. Al leer algunos de los trabajos escritos por el Maestro (Martí,1975), se hace visible su profundidad; así como la consulta a una amplia y representativa bibliografía martiana permitió comprenderlo como una de las figuras más importantes de la historia y la cultura cubanas, donde no falta la apreciación del deporte y su significación para el hombre y la sociedad.

Martí, que fue de los comprometidos con el ser humano, no ignoró ninguno de los temas que atañían a estos. Sus criterios acerca del deporte o actividades que se le vinculan se encuentran diseminados por toda su obra y no se puede afirmar que haya escrito un tratado acerca del mismo o se dispuso a sistematizar ideas.

En el período comprendido entre 1976 a 1893 varios son los escritos consagrados parcial o totalmente a reflexionar sobre el desarrollo del deporte norteamericano. En las anotaciones que se conservan  (Martí, 1975), abordó varios deportes y expresó juicios que permiten una comprensión del valor que le otorgó a esta actividad humana, no obstante, no fue propósito suyo crear un cuerpo teórico, sistematizado, lo que no niega la existencia una armonía en sus criterios desde la ética y el sentido de patentizar el auténtico lugar que le otorgó al deporte y a la realización de ejercicios físicos.

No se trata de aceptar de conjunto, mucho menos de sentar una teoría martiana del deporte al tomar como referencias sus escritos. Martí fue particularmente sensible a todo tema que involucrara al hombre. No es necesario subrayar el impacto de los tópicos de la educación y sus múltiples influencias en lo que escribe. La práctica de actividades relacionadas con el deporte no pudieron serles extrañas, por ser ante todo, un hombre comprometido con el ser humano, que trazó pautas para alcanzar una vida de mayor plenitud y enseñó el camino para enfrentar los obstáculos interpuestos en la formación de las personas para una vida digna y sencilla.

Beneficios del juego como actividad física en los niños

Martí pensó la actividad deportiva desde donde se debe pensar, desde  las tempranas edades, por eso no fue casual  que defendiera la necesidad de nutrir la mente y darle empleo a la inteligencia de los niños, pero sin olvidar que junto a ella debía atenderse el desarrollo del cuerpo. En este sentido sostiene su criterio desde una metáfora llena de enseñanzas, cuando escribió: “No se ha visto palacio bien seguro sobre cimientos de arena” (Martí, 1975, t 9, p.436), lo que es una nítida alusión a la necesidad de atender el desarrollo de la mente y complementarla con la atención a la actividad física.

En 1883, celebraba que en los colegios de Estados Unidos estuvieran de moda, por los meses de julio y agosto, los ejercicios físicos. Describió que todo era juego, movimiento y gusto (Martí, 1975, t11, p18). Comprendió que la práctica de la actividad física bien concebida ayudaba al rendimiento intelectual de los escolares, además de contribuir al desarrollo de otras virtudes que le eran necesarias en la vida.

En la muy conocida, “La edad de oro”, que escribió en cuatro números en 1889 refiere ideas, no como simple curiosidad o páginas para llenar un espacio, sino como complemento educativo, para que los niños encontraran un hermoso y creativo entretenimiento y se ejercitaran físicamente. En “Un juego nuevo y otros viejos”(Martí, 1988, p. )explica el juego con un lenguaje sencillo, comprensible y de este modo se refiere a su historia, cómo se practicaba en los pueblos  antiguos y todo lo relacionado con la evolución y prácticas por los diferentes pueblos y culturas.

Martí en el propio escrito señala otros juegos que no son tan viejos como las bolas, el criquet, ni como la pelota, ni como los saltos. Hace alusión al surgimiento de diferentes actividades físicas que divulga y también cómo han evolucionado, lo que encierra una gran enseñanza que a veces se olvida y es que muchos de los juegos o deportes que hoy se practican tienen una historia, que es preciso revelar y conocer, si se aspira a la formación completa de los atletas.

Por esto no resulta grato observar en ocasiones atletas que alcanzan determinada maestría en un deporte, sin embargo, desconocen sus raíces, dónde se originó e incluso las figuras emblemáticas del deporte en cuestión que deben convertirse en paradigmas competitivos y suerte de inspiración para alcanzar  grandes resultados, además de contribuir a que experimenten orgullo por el deporte en cuestión.

La propia descripción del juego que hace en La edad de oro (Martí, 1988) conllevaotra importante enseñanza y es lo relacionado con la organización de eventos y encuentros deportivos no exclusivamente con la participación de los campeones, sino donde la participación sea masiva, popular y los que viven en un determinado lugar participen, confraternicen, ocupen el tiempo libre y se ejerciten para asumir las actividades cotidianas con mayor entusiasmo y disposición. Su expresión es contundente: “Los pueblos, lo mismo que los niños, necesitan de tiempo en tiempo algo así como correr mucho, reírse mucho y dar gritos y saltos” (Martí, 1975, t 9,  p.143).

En tal sentido, el deporte y la actividad física son potencialmente una posibilidad excelente que tienen las comunidades, barrios, escuelas y centros de trabajo para que sus miembros se junten, confraternicen, se diviertan y desarrollen cualidades. Hoy existen espacios e instalaciones que se deterioran y no son aprovechadas racionalmente en muchos lugares. Si se reflexionara desde el pensamiento martiano se encontrarían razones para estimular estas actividades, cuya realización se revertiría en la elevación de la calidad de vida y en los propios resultados competitivos, pues no se puede negar lo que aportan las actividades deportivas y recreativas a la forja del carácter y a la disposición física.

Al comentar esta idea se comparte  el criterio que cuando el hombre se apodera de la actividad física, la ejercita sistemáticamente y logra que se incorporen a ella las personas que lo rodean es indudable que se alcanza armonía, crece la inspiración y la capacidad humana para realizar aportes en las tareas donde se desempeñan con regularidad. El deporte como fue comprendido por Martí para enaltecer, preservar las naciones, servir a la libertad, salvar la tierra, aquilatar el alma (Martí,1975, t  p. 145).

En la reflexión es dable pensar que Martí miraba al arte  y al deporte con una visión integral, como componentes esenciales de la formación de niños, adolescentes y jóvenes, lo que debía  ser aprovechado desde las propias potencialidades que poseían estos grupos etarios, pues comprendió inobjetablemente que a estas edades les era propia la actividad, la viveza, el ímpetu, el entusiasmo como cualidades humanas (Martí, 1988, p. 147 ).

La lectura martiana permite discernir la obligación de hacer deporte y ejercitarse, pues caracteriza la necesidad de una actividad física sistemática, regulada, que también comprendió como necesidad.

Critico del deporte rentado y brutal

No fue Martí un ingenuo que acatara toda actividad física  como deporte y recomendara todo tipo de contienda, si bien es un hecho, debidamente probado, de que no fue ajeno al deporte, asunto confirmado en su cuantiosa obra escrita, donde como se ha afirmado relata acerca de disímiles deportes o actividades que así llamaban entonces e incluso hoy, pero que contradicen el espíritu del olimpismo que se defiende frente al mercantilismo y los intereses de los poderosos. Se puede afirmar que con sus criterios enjuiciadores fue en su tiempo y para los presentes un defensor del deporte libre, humano y digno. Este tipo de deporte es el que quiso que se practicara y figurara en las preferencias  de los niños, adolescentes y jóvenes.

Lo concerniente a estos enfoques encontrados del deporte, el que lo convierte en mercancía y el que lo humaniza y permite que se exprese libre ocupó una parte significativa de sus criterios en torno a esta actividad y no es entonces raro que haga excelentes análisis acerca del deporte rentado, el que se concibe como negocio y no toma en cuenta al ser humano y de aquel otro que eleva al hombre, lo prepara para la vida y le da sentido a su existencia; sabe además, que concurren en este nombre (deporte) atributos que embellecen la existencia y defectos que la afean.

El Apóstol sintió pena de que la esencia del verdadero deporte sea desvirtuada, que ante lo que podía ser un espectáculo grandioso y enaltecedor se imponga el dinero y su morbosa fuerza. ¿Reprobaba Martí el deporte como espectáculo?. Indudablemente que no, pero lo defendió desde la esencia de los juegos olímpicos de la antigüedad, (…) donde a los acordes de la flauta y de la cítara, lucían en hermosas fiestas panateneas sus músculos robustos y su destreza en la carrera, los hombres jóvenes del ático, para que el viento llevase luego sus hazañas, cantadas por los poetas, coronados de laurel y olivo (Martí, 1975, t 9, p.267).

A su vez defiende el deporte como bálsamo, para redimir de momentos amargos, para estimular a los hombres a cosas grandes. Sabe que cuando el dinero se apodera del deporte y en su práctica se buscan ganancias, entonces se convierte en negocio y afea su compostura. En vez de unos “(…) cuantos dineros, a cuyo sonido, al rebotar sobre los mostradores de la entrada, aligeran y animan su marcha los corredores de maratón” (Martí, 1975, t9, p.267). “De vapores de mirto iban rodeadas las sienes de los esbeltos corredores de otros tiempos; y orean las sienes de éstos, en salones sombríos y húmedos, que parecen cuevas, los vapores del lúpulo”. (Martí, 1975, t 9, p.268).

Su pluma la sentía pesadamente cuando debía dar cuenta de cosas brutales y escribió con dolor que en los Estados Unidos proliferaban los actos de violencia, de crudeza sin límites, con una sociedad que veía bien que los hombres se descuartizaran entre sí en espectáculos públicos o que un hombre y un animal rivalizaran hasta la muerte de uno u otro ante los ojos de niños, mujeres, que se enloquecían  por un entusiasmo bestial (Martí, 1975, t 11 p 255).

Describe con dolor como dos hombres se pelean a puño seco, por la gloria del dinero. Se refirió a pugilistas como Chris Lilly, Mc Coy, Tom Hyer, Morrisey, Heenan, Allen, Ryany Sullivan que se hicieron famosos y convirtieron en ídolos de millones de personas que seguían sus combates con verdadero fanatismo; se hacían apuestas, aparecían en pancartas y cintillos, los nombres de aquellos púgiles se repetían por todos, incluidos niños, mujeres, y se relataba acerca de lo que comen, lo que dicen y hacen, cómo se visten”. (Martí, 1975, t 13, p.354).

Reconocía que generalmente estos boxeadores que simbolizan la bestialidad y otros deportistas afamados de entonces, seguidos por la muchedumbre y héroes presentes en la prensa, las conversaciones  sean personas sin cultura ni modales, de comportamientos bárbaros. Dicha práctica entraba en contradicción con su visión de la vida y los ídolos  populares, pues para Martí los símbolos de las masas deben ser personas positivas, con valores humanos reconocidos, expresiones de la cultura y la identidad de los pueblos y las naciones, de manera que el deportista debe cultivar sus dotes físicas, su mente y formarse en profundos valores humanos.

Múltiples son las referencias que realiza de las practicas deshumanizada, al describir  una pelea de boxeo de entonces plasmó  con pesar que hombres se embestían como toros, se mordían y se desgarraban en la pelea, se cubrían de sangre, desplomadas las encías, magulladas las frentes, descarnados los nudos de las manos, bamboleando y cayendo, a recibir entre la turba que vocea y echa al aire los sombreros, y se abalanza a su torno, y les aclama, el saco de moneda que acaban de ganar en el combate. En tanto el competidor, rotas las vértebras, yace exánime en brazos de sus guardas (Martí, 1975, t 9, p.253).

Pero la contrariedad del cubano era superior cuando comprendía que eso aclamaba la gente, paralizaba las ciudades, los negocios, reunía  las personas de diferentes  condiciones sociales, era usual en las conversaciones de familia, de compañeros de trabajo o de viaje, en las discusiones en colegios, donde se describe el ojo donde fue el golpe, el puñetazo en la nariz del adversario, como se mató al rival, con un golpe fulminante en el cerebro o en el cuello y todas aquellas bestiales hazañas de los pugilistas, que también se iba convirtiendo en patrón de comportamiento y la no disimulada aspiración de niños, adolescentes y jóvenes, que tenían por preferencia a lo que Martí llamó matadero público (Martí, 1975, t 9, p.254).

Tal brutalidad alcanzaba a muchos deportes, incluso el futbol, cuya práctica se convertía en batallas campales en horas interminables, donde  los jugadores aparecían tintos en sangre y se golpeaban con los pies, los puños,  las rodillas, los dientes, se cogían por las quijadas, oprimían las gargantas  y todo era válido en el afán de triunfar unos sobre otros.(Martí, 1975, t 10, p 133).

Es preciso que se medite en cuanto dijo Martí, que muchas veces coincide con la realidad del deporte rentado de  hoy que no repara en el ser humano, su integridad física y dignidad. Pidió Martí el tránsito del hombre-fiera al hombre-hombre. El deporte necesita convertirse en un instrumento que viabilice ese cambio y ello supone seguir la defensa del deporte libre y humano y no el esclavo y bestial.

Prolijidad de deportes

En su prolija obra hizo observaciones muy interesantes acerca de carreras de caballo, corridas de toros, alpinismo, exploraciones marinas, regatas, maratones, saltos, pelota, pugilismo, patinaje y otras muchas actividades que se realizaban en aquel entonces, incluidos deportes  extremos y de esfuerzos  enormes.

Martí se regocijó  y también mostró pesar. Gustó de los espectáculos originales  y sanos  como la exploración, la práctica de ejercicios físicos al aire libre, los juegos de niños que se realizaban con dulzura y claridad , con sus risas contagiosas, mientras saltaban con pesas  en las manos, tiraban las barras, perseguían la pilota , vencían en la carrera y demostraban elasticidad y ritmo, lejos de las apuestas y el acto de beber trozos de sangre(Martí, 1975, t 10, p 134).

Martí se sentía a gusto cuando podía narrar, para sus lectores de Sudamérica, cosas grandiosas, con presencia de valores, sentimientos, capacidad de asociación entre las personas y solidaridad. De manera que vivió profundas emociones ante la realización de regatas estudiantiles, para celebrar en los colegios determinados acontecimientos o fechas significativas y donde se rivalizaba fraternalmente entre competidores o se buscaba nuevos estímulos a las cosas del pensamiento (Martí,1975, t 11p 15 ).

Expuso elegancia al ponderar competencias de patinaje, que constituían verdaderas demostraciones de arte, plasticidad y belleza; de igual manera reseñó regatas, carreras de caballo, diferentes pruebas de atletismo, incluidas las carreras de largo aliento que rememoran la historia del surgimiento del maratón y aquí, señaló la necesidad de que se compitiera sabiendo como surgieron estos deportes y respetando los principios nobles que lo animaron entonces, pero también supo hablar de exploradores, que vivían tiempo en cabañas de palma, en los fondo de los bosques y a orillas del mar (Martí,1975, t 23, p 68).

Reconoció la esgrima como un deporte culto y necesario, con un criterio contundente que tipifica la aceptación de su práctica, pues este deporte aumenta y ordena las facultades del hombre (Martí, 1975, t 9, p.417).Igualmente gozó el Apóstol de las épocas de nieve, relató acerca de la diversión y beneplácito de unos y de la tristeza y el dolor de otros y no desaprovechó la oportunidad para describir prácticas de patines y trineos. Con palabras hermosas pintó los parques donde se patinaba. No escapó ante su observación los detalles de aquella sociedad marcada por las diferencias sociales, donde unos patinaban con ricos patines, en tanto otros se calzaban“(…) de modo que no se les vean los suyos modestos”. (Martí, 1975, t 9, p.244).

Aplaude Martí el deporte que se realiza al aire libre, el que tiene por escenario la hermosa y confrontable naturaleza, “(…) pues esta inspira, cura, consuela, fortalece y prepara para la virtud al hombre.” (Martí, 1975, t 13, p.26). Hoy se defienden actividades recreativas y deportivas que se realizan a campo libre, que toman campismos y centros de exploradores como escenarios, que aprovechan playas para la realización de entrenamientos y bien se sabe desde el Maestro que (…) la naturaleza se postra ante el hombre y le da sus diferencias, para que perfeccione su juicio; sus maravillas, para que avive su voluntad a imitarlas: sus exigencias, para que eduque su espíritu en el trabajo, en las contrariedades, y en la virtud que las vence.”(Martí, 1975, t 13, p.25).

El Béisbol en la obra martiana

Vale advertir que Martí opinó sobre el béisbol, pues en sus mencionadas crónicas describe estadios de pelota anchos, espaciosos, donde se realizan desafíos de este deporte y también otras actividades públicas como eventos políticos y culturales. Refiere noticias “(…) de peloteros que andan jugando a la pelota yanqui, con su cuadro de bases y sus dieciocho jugadores” (Martí, 1975, t 13, p.368). Son varias las anotaciones que realiza acerca de este deporte que los cubanos hoy reconocen y defienden como el deporte y pasatiempo nacional, sin embargo, no simpatizó mucho con el beisbol y le advirtió  defectos que hoy también se les reconocen.

A la pelota la llamó juego desgraciado y monótono que perturba el juicio (Martí, 1975, t 11  p 208). Bien se conoce que la pelota en el siglo XIX era una actividad diferente a la de hoy, con reglas y acciones que demoraban este juego y lo hacían más aburrido, menos atrayente y digerible, además, también se sabe que aquellos que se han formado en una cultura donde este deporte no ha figurado como parte de su identidad lo suelen encontrar no muy llamativo ni motivador, por lo largo y monótono que resulta muchas veces.

Vale que se reflexione desde la interrogante ¿Qué pasa a los que aman fervientemente el béisbol? Que en ocasiones se desesperan y aburren ante algunos encuentros. Se comprende a Martí y más que enjuiciar su criterio acerca del béisbol, hay que reconocer como buenos aficionados que lo que él expresó debe convertirse en punto de partida para reflexionar en la necesidad de movilizar y dinamizar este deporte y potenciar sus virtudes. De seguro hoy el Maestro lo defendería como parte de la cultura e idiosincrasia del cubano y se empeñaría en mejorarlo, para que así ganen el deporte, la cultura y la sociedad.

Desde Martí se tiene la responsabilidad de embellecer el espectáculo que es la pelota en Cuba, donde no solo las autoridades, atletas y técnicos desempeñan un papel importante, sino también los aficionados. Esto implica respetar al atleta, reconocer sus virtudes, no ofender los árbitros ni tirar objetos al terreno, devolver las pelotas y ejercer el criterio en forma sana y constructiva. También se requiere de acciones enérgicas para agilizar  los desafíos, exigirles  más a los competidores.  

Ser deportista entraña una responsabilidad

La cabal comprensión martiana del deporte y su función social son elementos que permiten entender la actividad deportiva como un ejercicio civilizado, de esencia humana que dignifica al ser humano, al expresar no solo sus potencialidades corporales, sino también sus virtudes de socialización, confraternidad y de este modo, no se puede ver como un acto de hostilidad injustificada, de agresión innecesaria al contrario.

Como aficionados amantes del deporte es preocupación que algunos, por suerte minoría atletas y técnicos se refieran al deporte como ejercicio hostil, e incluso, intentan inculcarles a sus compañeros y discípulos una excesiva agresividad hacia el rival, y censuran actos de cortesía y comunicación en la práctica deportiva. Sería bueno meditar acerca de este aspecto y recordar a Martí, el que concibió la guerra que preparó como recurso indispensable, no como un acto de brutalidad atroz, sino en un sentido de generosidad, que imponga el respeto al rival y destierre cualquier práctica desmedida.

Vale citarlo también cuando expresó que el más cortés, “(…) es el mejor obedecido” (Martí, 1975, t 13, p.421).  Es imperioso que  reflexionen en esto los que defienden un deporte agresivo y llaman al rose injustificado. Se debe jugar fuerte y defender la bandera del equipo con amor y resolución, pero  ello no puede implicar que desaparezcan actos de cortesía como aquellos que recuerdan a Agustín Lescaille (pelotero guantanamero) cuando se paraba en el cajón de bateo, por solo mencionar un ejemplo.

El deporte como toda actividad humana no puede ser ajeno al ejercicio de la crítica oportuna. Su mejoramiento no puede suscribirse a relatar triunfos o vanagloriarse de determinados resultados. Para que el deporte viva y se perfeccione se debe valorar objetivamente, que no impone sobredimensionar los defectos o ver con espejuelos de aumento lo logrado. La critica en la actividad deportiva debe entenderse desde Martí como ejercicio del criterio, donde se señala con noble intento el lunar negro, y desvanecer con mano piadosa la sombra que oscurece la obra bella (Martí, 1975, t 15, p.94).

En estas palabras subyacen verdades que a veces se ignoran o descuidan por parte de los técnicos, autoridades del deporte, aficionados o de la prensa. Existen deportistas que resultan intocables, entrenadores donde los defectos se ven como virtudes, equipos que cuentan con todos los favores, mientras que otros son maltratados injustamente por críticas excesivas, ataques en bloques o un silencio cómplice. Se necesita decir la verdad siempre y no a medias, por defecto o exceso, sino responsablemente, desde la comprensión de que el deporte es un derecho del pueblo que nadie debe atacar sin la capacidad de construir.

Meditar en cualidades que debe poseer el deportista siempre será oportuno desde lo que comunica Martí, pues su enseñanza se necesita para llegar lejos y perdurar, como la disciplina que “(…) quiere decir orden, y orden quiere decir triunfo” (Martí, 1975, t 28, p. 494). Si se logra disciplina se pueden alcanzar grandes resultados. Es conocido que deportistas han quedado en el camino por falta de disciplina y otros que han triunfado, aún sin grandes dotes, por la magia de disciplina.

Este atributo embellece el deporte, al igual que la paciencia, que al decir de Martí es: “(…) la dote de los fuertes” (Martí, 1975, t 14, p.363). Mucha paciencia se necesita para alcanzar grandes resultados, lo que es recomendable para el atleta, sus entrenadores, para los aficionados y la prensa que opina y mide a todos los deportistas de igual modo, sin comprender que la madurez de algunos se da antes y la de otros después. El atleta no puede desesperarse y quemar etapas en su desarrollo, sino tener la cordura necesaria para andar con un plan de desarrollo progresivo.

El gran cubano llamó a la constancia (Martí, 1975, t 6, p. 119). Sin esta virtud los éxitos pueden convertirse en actos efímeros e intrascendentes. Es una cualidad que muchas veces falta en los talentos deportivos y se malogran, sin cumplir las expectativas que técnicos y aficionados ponen en ellos. Comprende que la constancia puede más que el talento. No se trata de llegar, sino de saber mantenerse. Por ejemplo, en el ámbito cubano y de manera concreta en cada lugar,  se conocen talentos perdidos por la falta de constancia, mientras que también de ejemplos de atletas que han perdurado a pesar de haber tenido muchos obstáculos.

Por otro lado el Apóstol reconoció una cualidad que es la de saber erguirse: “(…) Por el poder de erguirse se mide a los hombres” (Martí,1975, t 1, p. 355). Cuando esto falta en el deportista poco se puede esperar de él. Se puede caer una y otra vez, sufrir derrotas, cometer errores y sentir que todo terminó, que el escenario deportivo y el público le cae literalmente arriba, pero la grandeza no está en sucumbir ante la derrota y rendirse, sino en levantarse con más dignidad y erguirse hasta la altura de los verdaderos campeones.

Sobrados ejemplos existen en el deporte cubano de aquellos que han sabido convertir las derrotas en victorias. Hay que inspirarse en ellos para que no falte el valor suficiente para vencer. Viene a la mente las proezas de las llamadas voleibolistas cubanas en las Olimpiadas de 1996 y 2000, el accidente de la corredora Ana Fidelia Quirot o la actuación del taekwondoka holguinero Ángel Valodia Matos (2000) cuando ganó la medalla de oro olímpica ya sabía de la muerte de su madre.

Los deportistas cubanos no deben olvidar a Martí quien pedía que se cultivasen estas cualidades. Está claro que el deporte cubano y universal tienen grandes historias y no se puede prescindir de ella, incluso los conceptos de patria, identidad, orgullo nacional han pasado por sentimientos  y emociones vividas como espectadores del deporte.

A su vez supone que el deporte se conciba como una actividad, donde sus protagonistas no nacen convertidos en campeones, sino que deben ser preparados, lo que no es una tarea fácil y de un solo día. Martí fue enfático en este sentido cuando sentenció que: “(…) todo hombre nace rey; la labor está en hallar en sí los útiles con que se hace el trono” (Martí, 1975, t 19, p. 339).

Esta es una alerta contra los técnicos facilistas, contra los especialistas sin luz larga, pues existen figuras del deporte que por un mal manejo, por concepciones esquemáticas se le ha impedido el desarrollo en algunos lugares y después se convierten en buenos deportistas e incluso en grandes estrellas desde otros escenarios. Para estos técnicos es bueno reiterar lo dicho por el Apóstol: “(…) ¡ay del que no tiene un poco de luz en su alma!”(Martí, 1975, t T 5, p.436).

CONCLUSIONES

Resulta bien comprendido en la sociedad cubana que las nuevas generaciones necesitan de Martí, de su mensaje de vida digna y de actualidad. Los que aman el deporte, no como práctica mercantilista y deshumanizada, sino como un derecho humano enaltecedor y un sentido de la vida que hace aspirar a superarse todos los días, acceden a los criterios martianos acerca del deporte como algo necesario.

En Martí subyace un sentido concreto del deporte, de humanización desde el cual se debe reflexionar oportunamente. Entonces, sin la pretensión de ver agotado el tema es importante centrarse en el mismo y desde tales ideas aprender y mejorar el deporte y la sociedad, que lo ha convertido en derecho de todos.

Por otra parte,  además de su impronta general, el tema es imprescindible para el movimiento deportivo cubano, pues no es ocioso reiterar que las ideas martianas en este tópico como en cualquier otro, siempre serán de actualidad y pertinencia y ayudan a comprender mejor la verdadera esencia del deporte, su sentido de liberación social e individual, de perfeccionamiento del ser humano y de elevación de la calidad de vida.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Suárez, J (2010). La utilidad  de la virtud en José Martí. (Tesis doctoral). Universidad de Ciencias Pedagógicas “José de la Luz  y Caballero”, Holguín, Cuba.
Recibido: 12112016
Aprobado: 25012017

Datos de los autores:
Juan Raciel Suárez- Suárez
Doctor en Ciencias Pedagógicas
Profesor Titular
juanrs@uho.edu.cu
Centro Universitario Municipal. Urbano Noris. Holguín

Liliam Victoria Rodríguez- Rodríguez
Máster en Educación Superior
Profesora Asistente
liliam@uho.edu.cu
Centro Universitario Municipal. Urbano Noris. Holguín