LA FORMACIÓN DE UNA CULTURA DEL TIEMPO LIBRE EN LOS ADOLESCENTES DE 15 A 17 AÑOS

THE FORMATION OF A CULTURE OF FREE TIME IN ADOLESCENTS FROM 15 TO 17 YEARS OLD


Autor: Javier Mateo- Sánchez

Dirección de Deportes, Sagua de Tánamo, Holguín

País. Cuba

RESUMEN
La formación de una cultura general integral en los adolescentes de 15 a 17 años constituye una prioridad en Cuba, la cultura del tiempo libre como parte de ella es un tema que debe ser atendido desde los diferentes ámbitos, sin embargo todavía hoy a nivel comunitario no se aprovechan todas las potencialidades que ofrecen las actividades recreativas en este sentido. En el presente trabajo se analizan los presupuestos teóricos- metodológicos para la formación de una cultura del tiempo libre en los adolescentes de 15 a 17 años en el contexto comunitario.
Palabras clave. Formación, cultura del tiempo libre, actividades recreativas y programa recreativo

ABSTRACT

The formation of a general integral culture in adolescents from 15 to 17 years is a priority in Cuba, the culture of leisure time as part of it is a subject that must be addressed from different areas, but still today at the community level not all the potential offered by recreational activities in this sense is used. In the present work the theoretical-methodological assumptions for the formation of a culture of leisure time in adolescents from 15 to 17 years in the community context.
Key words.
Formation, culture of leisure time, recreational activities and recreational program 

INTRODUCCIÓN

Como resultado del nivel científico - técnico alcanzado por la humanidad, existe el criterio entre los investigadores del tiempo libre y la recreación a nivel mundial, de que cada día las personas dispondrán de mayor tiempo libre; sin embargo este no está siendo lo suficientemente beneficioso para los individuos y para la sociedad por la falta de preparación  existente en este sentido.

Los esfuerzos realizados en función de lograr una recreación sana en Cuba no se corresponde con la cultura alcanzada en este sentido, sobre todo si se tiene en cuenta que la cultura, es parte de la conciencia misma y como tal supone no solo conocer, sino, actuar en consonancia con lo que se aprende conscientemente.

Es fácil constatar la no existencia de una cultura del tiempo libre en la población. No hay más que observar las actividades de tiempo libre que predominan en las prácticas cotidianas de las personas de cualquier edad o sexo y encontraremos que existe un dominio de aquellas actividades, que algunos especialistas han denominado como pasivas y en algunos casos de actividades que son nocivas a la sociedad como las asociadas al alcoholismo, las drogas u otras. 

Son múltiples las investigaciones tanto en Cuba como en el resto del mundo que corroboran lo antes expresado, pudiéndose destacar los trabajos realizados en Cuba por los investigadores del Centro de Estudio de la UJC en la década de los 80, Pérez (2003) y mucho más reciente el trabajo Mateo J. L. (2009) a nivel internacional los de Trigo (1994), entre otros; hecho que se manifiesta de forma similar en los adolescentes de 15 a 17 años de la comunidad “La Plazuela” del municipio Sagua de Tánamo.

Los investigadores del tiempo libre a nivel internacional, entre los que se destacan Weber (1969), Rodríguez et al. (1982), Trigo (1994), Ruskin (1987), Torres (1999), Hernández (2000) y las producciones teóricas metodológicas de la  Comisión Mundial de Educación del Tiempo Libre (1993), entre otros; coinciden en señalar la necesidad de educar para el tiempo libre, como recurso de preparación en torno al uso adecuado y óptimo de este  tiempo  por parte de los sujetos sociales; sin embargo, es posible la constatación práctica de que son muy pocos los trabajos dirigidos a su materialización; hecho reconocido por Mateo J. L. (2009).

En este sentido, el objetivo del presente artículo está dirigido a realizar un estudio de los elementos teóricos y metodológicos que sustentan la formación de una cultura del tiempo libre en los adolescentes de 15 a 17 años en el contexto comunitario.

Tiempo libre y cultura

En el estudio del proceso de formación de una cultura del tiempo libre en los adolescentes de 15 a 17 años  se requiere partir de un análisis de los conceptos de tiempo libre y cultura dados por las múltiples interpretaciones que de estos fenómenos existen.

En tal sentido, Rodríguez et al., en el año 1982 planteaba que, el tiempo libre no es solo ocio y placeres, sino que además, en ese espacio de tiempo el descanso activo, debe ocupar una parte importante, durante el cual el hombre pueda dedicarse a realizar actividades de interés social y en su propia formación.

El tiempo libre no puede verse aislado del tiempo social, está estructurado según Zamora y García (1988), en tiempo de trabajo: tiempo de trabajo necesario y tiempo de trabajo adicional; y tiempo extralaboral: tiempo de ocupaciones necesarias y tiempo libre, y que como parte de este está estrechamente relacionado con la actividad laboral y ambos se complementan”. (Mateo, J. L., 2009, p.12)

A su vez, Pérez (2003, p.13) afirma que es el tiempo disponible socialmente determinado para la realización de actividades recreativas, no es tiempo de recreación, no es tiempo libre, sino cuando se dan ciertas condiciones socioeconómicas que permiten satisfacer en un nivel básico, las necesidades humanas vitales que corresponde a la sociedad específica.

Sustentado en los elementos expuestos anteriormente el autor asume la concepción definida por Mateo, J. L. (2009, p.13) quien plantea que “(…) el tiempo libre es aquella parte del tiempo social que el sujeto dispone para la realización de actividades que no forman parte de sus obligaciones, una vez satisfechas sus necesidades básicas”.

Al referirse al término cultura, Rodríguez et al. (1982) plantea: La cultura y la educación se encuentran estrechamente relacionadas, ya que “La educación es la forma, medios y procedimientos de procesar la cultura y la información, que recibe como herencia cultural, una generación de la precedente”. (Abbagnanov, 1963, p. 25).

A partir de lo anterior, el autor de esta investigación asume lo planteado por Pupo (2006) quien considera: La cultura se extiende a todas las esferas de la actividad social humana, es la base de la orientación de dicha actividad y al mismo tiempo es resultado de esta,  se encuentra en el  terreno de la producción, la organización de la vida social, en todos los géneros de la creación intelectual y estética, caracteriza y le da identidad a una colectividad, en una época histórica y lugar determinado.

En cuanto a la posibilidad de subdividir la cultura, para facilitar el tratamiento didáctico  y su desarrollo en el proceso formativo, algunos autores han expresado: “(…) para alcanzar objetivos cognoscitivos concretos en el incremento de la cultura, esta puede ser segmentada a partir de determinadas características como forma de organización de la sociedad humana o necesidades que esta genera”. (Guadalarrama y Pelegrim, 1990, p. 80)

Este criterio es de gran utilidad porque permite darle tratamiento específico a un tipo de cultura, que su importancia lo amerite, para hacer más asequible a los profesores su abordaje y medición. Es necesario aclarar que entre estos tipos de culturas no existen límites rígidos, ni aparecen en estado de absoluta pureza; sino que se complementan y superponen para conformar la cultura general integral.

La cultura del tiempo libre

La formación de una cultura general integral abarca todas las esferas de la actividad humana, por eso se considera que es tan importante la formación de una cultura  artística, política, ética, estética, medio-ambientalista, sexual, entre otras, como la formación de una cultura del tiempo libre.

En la misma medida que crece la disponibilidad de tiempo libre y las posibilidades de su utilización plena, en esa misma medida crece la necesidad y la importancia de la cultura del tiempo libre. Solo mediante una adecuada cultura del tiempo libre, el hombre estará capacitado para emplear el tiempo libre de la mejor manera, así como para que este contribuya a la elevación de la calidad, diversidad y conservación del medio. (Rodríguez et al., 1982).

La formación de una cultura del tiempo libre es la creación en la población de la capacidad de disfrutar plena y diversificadamente de las alternativas que la sociedad ofrece. Es la formación de una personalidad creativa, culta  y sana, que conozca que le rodea y su sociedad de la forma más amplia posible, y que encuentre vías de realización y de expresión en campos diversos de la sociedad. (Pérez, 2003, p. 16).

No se trata sólo de organizar las actividades del tiempo libre, sino de formar una cultura que propicie el empleo racional y sano del mismo. En este sentido, se asume lo planteado por (Mateo, J. L. 2009) quien considera que la formación de una cultura del tiempo libre: (…) es la preparación del sujeto de modo tal, que estos garanticen el aprovechamiento óptimo de las ofertas y potencialidades ofrecidas por el entorno sociocultural donde se desenvuelven, fomentando alternativas emanadas de su propia realidad experiencial, a partir de una mayor participación y auto-gestión, conducentes a la funcionalidad lógica de este proceso. En síntesis, es generar un sujeto consciente y comprometido; actor y protagonista de su propio hacer, para con su tiempo libre. (p.. 26)

La cultura del tiempo libre se revela al tomar en consideración principios que tienen un carácter metodológico: El criterio de la cultura del tiempo libre, si se toma en consideración el principio del desarrollo armónico, debe reflejar la aspiración del hombre hacia la expresión de su esencia, debe revelar la actividad social del hombre. Esto último concretiza el principio del desarrollo armónico de la personalidad, lo relaciona con la naturaleza del tiempo libre como tiempo de autodeterminación personal, conforme a las inclinaciones, deseos y necesidades del individuo.

El hombre es más libre, cuando más preparado esté para decidir, para disponer del proyecto de su vida, pensar y actuar. Cuando ante el sujeto se presentan posibilidades de elección y conoce cuáles son, entre ellas, las que se encuentran vinculadas con el desarrollo social e individual  al progreso histórico general, es más libre de elegir y de que su elección sea plena y progresista.

La regulación social de la estructura del tiempo libre está dirigida a la creación de condiciones de selección extremadamente amplia, que correspondan al nivel general del desarrollo social fuera de la esfera de la producción. El papel de la sociedad consiste en principio en garantizar, en la estructura del tiempo libre de cada hombre, la presencia de aquellos tipos de actividades que contribuyan directa o indirectamente al desarrollo, a la manifestación de su libertad personal.

En tal sentido, la educación para el tiempo libre como vía para la formación de una cultura del tiempo libre es un fenómeno que en los últimos tiempos ha cobrado relevancia.

La educación para el tiempo libre

Brightbill (1961) citado por Mateo, J. L. (2009), fue  uno de los primeros en determinar la importancia de la educación del tiempo libre al expresar que  cuando se habla de educación para el ocio, se tiene en mente el proceso de ayudar a todas las personas a desarrollar apreciaciones, intereses, habilidades y oportunidades que les permitan usar su ocio en formas personalmente reconfortante.

Weber (1969), sería otro de los primeros investigadores en cuestionarse si las personas requerían una formación para utilizar adecuadamente su tiempo libre, llegó a la conclusión de que la educación del tiempo libre es imprescindible por dos razones. Henz (1976) citado por Mateo, J. L. (2009), en sus diversos estudios, analiza la pedagogía del ocio y la contempla como la educación dirigida al aprendizaje de la utilización correcta del tiempo libre.
Para Pérez Serrano (1988) citado por Mateo, J. L. (2009), la educación del tiempo libre es un proceso de liberación que lleva a la persona a una actitud abierta, libre y comprometida con la construcción de su propia realidad.

A su vez, Sivan (1997) citado por Mateo, J. L. (2009), considera que la educación para el ocio se refiere a un proceso de aprendizaje de toda la vida que ayuda a las personas a obtener mediante actividades del ocio socialmente aceptables, su potencial de ocio y calidad deseable de vida.

Como vía para oficializar y organizar la educación del tiempo libre en 1977 surge la Comisión Internacional para el Aprovechamiento del Liderazgo del Ocio (INTERCALL), que tenía como propósito el de estudiar y recomendar vías efectivas para satisfacer la demanda creciente de líderes entrenados en este campo de todas las regiones del mundo.

En 1982, se amplía el centro de atención de la comisión para incluir otras áreas de la educación del tiempo libre y se convierte en la Comisión Mundial de Educación del Tiempo Libre,  una de las comisiones de la Asociación Mundial de Tiempo Libre y Recreación (WLRA, por sus siglas en inglés).

En 1993, se aprueba la Carta Internacional para la  Educación del Tiempo Libre, con la cual queda demostrada la necesidad de su expansión a todas las partes del mundo. El propósito de esta carta fue informar a los gobiernos, organizaciones e instituciones educacionales sobre el significado y beneficio del tiempo libre y la educación del tiempo libre. También proporcionó información a escuelas, la comunidad e instituciones involucradas en la capacitación de personal, respecto a los principios sobre los cuales desarrollar políticas y estrategias de educación del tiempo libre.

El autor del presente trabajo asume la definición que aparece en la Carta Internacional para la educación del Tiempo Libre (1993, p. 2), en la que se afirma que la educación del tiempo libre: “(…) es un proceso de aprendizaje que dura toda la vida, que incorpora el desarrollo de actitudes, valores, conocimientos, destrezas y recursos para el tiempo libre”.

Según Mateo, J. L. (2009):

(…) la educación del tiempo libre debe generar aprendizajes más que instrumentales, ha de fomentar una vivencia útil, eficaz y gratificante para la persona y modificar al sujeto y su modo de participar en la realidad; favoreciendo el desarrollo de conocimientos, habilidades, actitudes, valores, destrezas y recursos para el empleo del tiempo libre, garantizando con ello,  la formación de una cultura en torno a este. (p. 20)

En la educación del tiempo libre, este y las actividades recreativas se convierten en objetivo de la intervención pedagógica, se pretende preparar a la persona para que viva su tiempo libre de la manera más adecuada y elija con responsabilidad las actividades que realizará. (Pérez, 2003). Estos argumentos demuestran que la educación del tiempo libre constituye una necesidad de primer orden en la sociedad actual, como vía para que las personas alcancen la preparación necesaria que le permita hacer del tiempo libre un campo importante en su formación integral. Para el logro de esta aspiración a nivel internacional se le concede gran relevancia al contexto comunitario.

La educación para el tiempo libre en la comunidad

En relación con el término comunidad, en la presente investigación se asume lo planteado por Caballero (2004) quien considera que la comunidad es el agrupamiento de personas concebido como unidad social, cuyos miembros participan de algún rasgo común (intereses, objetivos, funciones), con sentido de pertenencia, situado en una determinada área geográfica, en la cual la pluralidad de personas actúa intensamente entre sí e influye de forma activa o pasiva en la transformación material y espiritual de su entorno.

En la Carta Internacional para la Educación del Tiempo Libre (1993) se afirma que la  implementación  de  la  educación  del  tiempo  libre  en  la  comunidad  involucra  el  proceso  de desarrollo comunitario y tiene como objetivos: Para alcanzar estas metas, se proponen los siguientes principios y estrategias: Dentro  de los marcos para la educación  del tiempo  libre  a  nivel  comunitario se proponen los siguientes: Informar a las personas sobre las oportunidades de educación del tiempo libre ofrecidas por los organismos mencionados anteriormente, y también el suministro de servicios de educación del tiempo libre a través de los medios de comunicación masivos. Es evidente y así lo asume el autor de la presente investigación, la relevancia que tiene aplicar estrategias y programas en el contexto comunitario para la educación del tiempo libre de los adolescentes y contribuir a través de esta a la formación de una cultura en tal sentido.
Ello deberá estar en correspondencia con el contexto y características de los adolescentes de 15 a 17 años, para lo cual se considera debe existir una integración de todas las influencias educativas y factores que intervienen en el proceso educativo liderado por los profesores de Recreación Física como parte de su encargo social y sobre la base del aprovechamiento de las potencialidades de las actividades recreativas.

CONCLUSIONES
La formación de una cultura del tiempo libre en los adolescentes de 15 a 17 años en la actualidad constituye una necesidad de gran trascendencia para dar respuesta a las demandas sociales en este sentido.

Son evidentes las potencialidades de las actividades recreativas para contribuir a la formación de una cultura del tiempo libre en los adolescentes desde el contexto comunitario.

Comenzar a entender y potenciar los programas recreativos comunitarios con un enfoque de educación para el tiempo libre, que involucre a los factores de la comunidad en la planificación colectiva y los procesos de programación, en asumir responsabilidades por los resultados efectivos, contribuirá a la formación de una cultura del tiempo libre en los adolescentes de 15 a 17 años.

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Recibido: 17072018
Aprobado: 26102018  

Datos del autor:

Javier Mateo Sánchez
Licenciado en Cultura Física
Dirección de Deportes, Sagua de Tánamo, Cuba
jmateo@nauta.cu