Creencias populares que
limitan la incorporación de niñas a la práctica del levantamiento
de pesas
Popular beliefs that limit the incorporation of girls into the practice of weightlifting
Autores: Lic. Yosvani Peña
Rodríguez1
MSc. Zoila Rosa Rodríguez Ávila2
MSc. Roberto Ángel MacFarlane Rojas3
1,3Universidad de Holguín, Centro Universitario Municipal Báguanos
2Universidad de Holguín, Facultad de Cultura Física y Deporte
País. Cuba
RESUMEN
La práctica del Levantamiento de Pesas en la niñez, es uno de
los temas de mayor polémica en las discusiones académicas en el
contexto de la práctica deportiva, tanto a nivel internacional como en
Cuba. El objetivo del presente estudio de revisión es resumir y actualizar
el conocimiento científico sobre la pertinencia de los ejercicios con
pesas en niñas de 10 y 11 años de edad, en oposición a
creencias populares que existen al respecto. La estrategia utilizada consistió
en la revisión bibliográfica efectuada entre septiembre de 2017
y septiembre de 2019 en bases de datos on-line (PubMed, Dialnet, Scielo) y los
buscadores (Google, Bing, Google Académico, entre otros), se consideraron
las publicaciones por su impacto y fecha de publicación. Los resultados
muestran la existencia de una vasta bibliografía científica que
desmitifica las creencias populares existentes sobre la práctica de ejercicios
con pesas en niñas, aseverando su falsedad.
Palabras clave: mitos, creencias populares, entrenamiento de fuerza, ejercicios
con pesas.
ABSTRACT
The practice of exercises using heavy external loads in childhood is one of
the most controversial topics in academic discussions in the context of sports
practice, both internationally and in Cuba. The objective of this review study
is to summarize and update scientific knowledge on the relevance of weight
exercises in girls who are between 10 and 11 years old, as opposed to popular
beliefs that exist in this regard. The strategy used consisted in the bibliographic
review carried out between september 2017 and september 2019 in online databases
(PubMed, Dialnet, Scielo) and search engines (Google, Bing, Google Scholar,
among others), publications that were considered for their impact and date of
publication. The results show the existence of a vast scientific bibliography
that demystifies the existing popular beliefs about the practice of exercises
with weights in girls, asserting their falsity.
Key word: myths, popular beliefs, strength training, exercise with weights.
INTRODUCCIÓN
La práctica del Levantamiento de Pesas en la niñez, es uno de
los temas recurrentes de mayor polémica en las discusiones académicas
en el contexto de la práctica deportiva, tanto a nivel internacional
como en Cuba. En la mayoría de los casos se asumen posiciones detractoras,
fundamentadas por mitos o creencias erróneas que aún en el siglo
XXI integran el ideario popular. Esta problemática adquiere mayor connotación
cuando se del sexo femenino se trata, condicionado por los estereotipos de género
que se establecen en la actividad deportiva, definiendo roles desiguales a los
de los niños, para las niñas que participan de estos espacios.
Estas creencias populares tienen su origen en el año 1983 a partir de
una declaración de la Academia Americana de Pediatría (como se
citó en Varillas, 2003), se planteaba que el entrenamiento de fuerza
tenía una proporción alta de lesión y debería evitarse
la práctica en niños. Recomendaban una restricción de cualquier
programa de sobrecarga en niños y que la participación en dichos
programas solo debía realizarse hasta que el individuo lograra la madurez
del esqueleto. Aún más preocupante es que, en la actualidad, muchos
profesionales de la Cultura Física sostienen estos criterios a pesar
de la vasta evidencia científica que demuestra los beneficios de dicha
actividad en esta etapa de la vida.
En la actualidad, y a partir del primer posicionamiento publicado por la National
Strength and Conditioning Association en 1985 (como se citó en Peña,
Heredia, Lloret, Martín y da Silva, 2016) se puede afirmar que existe
un gran consenso internacional entre asociaciones vinculadas a la salud y el
entrenamiento, en apoyar la participación supervisada de los jóvenes
en la preparación de fuerza por estar reconocida su seguridad y eficacia
para la mejora de la salud y el rendimiento.
La evidencia científica que fundamenta el empleo de los ejercicios con
pesas en niños es amplia, certificada por trabajos como los de Cuervo,
Fernández y Valdés (2005); Román (2010); Varillas (2003);
Conde (2016); Peña et al. (2016); Comité de Deportología
Pediátrica: Sociedad de Pediatría de Rosario (2018). A propósito
"actualmente se reconoce el entrenamiento de fuerza en edades tempranas
como una herramienta muy efectiva para paliar, e incluso evitar, muchas enfermedades
comunes en nuestra sociedad, además de producir un amplio abanico de
beneficios motores y psicológicos" (Conde, 2016, p.99).
Desde otra perspectiva, si se realiza un análisis comparativo atendiendo
al género del practicante, se puede concluir que la participación
de las niñas en estos espacios se observa por la sociedad con ciertas
reservas. Existen mitos o creencias populares arraigadas en la población
que limitan la incorporación del sexo femenino a la práctica de
este tipo de actividad física. En este sentido Román (2010) plantea
que "(
) desde que son pequeñas a las niñas se les enseña
a ver la fuerza como un atributo masculino, punto de vista este que conspira
contra la afición a la práctica de actividades que impliquen la
realización de fuerza" (p. 420).
Estas "(
) creencias son factores psicológicos aprendidos que
pueden afectar el entrenamiento de fuerza, el rendimiento atlético y
la decisión de practicar actividades relacionadas con la preparación
de fuerza" (Román, 2010, p. 421).
En consecuencia con lo antes expuesto, el objetivo del presente estudio de revisión
es resumir y actualizar el conocimiento científico sobre la pertinencia
de los ejercicios con pesas en niñas de 10 y 11 años de edad,
en oposición a creencias populares que existen al respecto
MATERIALES Y MÉTODOS
La estrategia utilizada consistió en la revisión bibliográfica
efectuada entre septiembre de 2017 y septiembre de 2019 en bases de datos on-line
(PubMed, Dialnet, Scielo) y los buscadores (Google, Bing, Google Académico,
entre otros), se consideraron las publicaciones por su impacto y fecha de publicación.
Se utilizaron las palabras claves mitos, creencias populares, entrenamiento
de fuerza, ejercicios con pesas, siempre en combinación con los términos
niñez, niñas, prepúberes, edad escolar. Se revisaron un
total de 127 trabajos publicados en idioma español en revistas indexadas.
Los criterios de inclusión utilizados por los investigadores para la
selección de los artículos fueron, el español como idioma
de publicación, estar publicado en revistas indexadas y el año
de su publicación, considerando aquellos cronológicamente más
recientes en primer lugar. Los criterios de exclusión fueron, no estar
publicados en revistas indexadas, y/o en idioma español. La búsqueda
se realiza sobre las palabras claves y sus combinaciones. Y basado en los criterios
de inclusión y exclusión se analizan un total de 42 artículos
científicos, de los que se citan 22.
RESULTADOS
Al adentrarse en el estudio de los mitos o creencias populares existentes respecto
a la práctica de ejercicios con pesas para el desarrollo de la fuerza
a edades tempranas y en especial, en niñas de 10 y 11 años de
edad, en primer lugar, resulta significativo definir algunos conceptos básicos
que permitirán una mejor comprensión del tema. El término
creencia según la Real Academia Española (como se citó
en Mirco, 2013) proviene de la palabra creer que significa "completo crédito
que se presta a un hecho o noticia como seguros o ciertos". Por otra parte
López (como se citó en Mirco, 2013) plantea que "conceptualmente
podemos definir los mitos o creencias erróneas, como aquellos conceptos,
procedimientos y actitudes que siendo entendidos como verdaderos por la población,
existe una comprobación empírica de su falsedad
"
Al abordar el tema del desarrollo de la fuerza a través de ejercicios
con pesas desde una perspectiva de género en poblaciones prepúberes,
los autores coinciden en que las diferencias observadas, entre los niños
y las niñas, como respuesta de los diferentes órganos y sistemas
son prácticamente despreciables, cuando pudieran ser estudiados ambos
sexos como un grupo no diferenciado, excepto en lo concerniente a variaciones
individuales de peso y talla. Por lo demás no existe una razón
especial que obligue a un estudio separado de varones y hembras en esta época
(Cuervo et al., 2005; Losada, 2008; Zurita, 2009). Por tanto, "cualquier
actividad que se haya considerado tradicionalmente una práctica saludable
para los hombres puede aplicarse de la misma forma a las mujeres". (Román,
2010, p. 431)
De lo anterior se infiere que toda actividad considerada beneficiosa para los
niños lo es también para las niñas y así se asume
en la revisión bibliográfica realizada, por lo que en adelante
el estudio solo hará referencia al sexo femenino.
Tras la revisión efectuada se pudo constatar que son varios los estudios
que abordan la temática de los mitos o creencias populares tanto en el
ámbito de la práctica de las actividades físicas (López,
2002; Robles y De la Cruz, 2014; Bollado, 2014; Hernández y Gómez,
2017), como asociadas al desarrollo de la fuerza a edades tempranas (Varillas,
2003; Domínguez y Espeso, 2003; Cuervo et al., 2005; García, Serrano,
Martínez y Cancela, 2010; Mirco, 2013; Conde, 2016; Peña et al.,
2016; Comité de Deportología Pediátrica: Sociedad de Pediatría
de Rosario, 2018). A diferencia de los estudios relacionados con el desarrollo
de la fuerza a edades tempranas desde una perspectiva de género, donde
se tuvo acceso solo a unos pocos estudios (Varillas, 2003; Cuervo et al., 2005;
García et al., 2010). De manera que la actualización del conocimiento
científico sobre los beneficios que posee el entrenamiento de fuerza
en niñas de 10 y 11 años reviste especial importancia en la actualidad.
De acuerdo con lo expuesto por el Comité de Deportología Pediátrica:
Sociedad de Pediatría de Rosario (2018) las causas de que este tema no
haya sido comúnmente abordado en la literatura científica pueden
deberse a que hasta hace muy poco tiempo no se disponía de evidencias
científicas relacionadas con la fisiología del deporte y el entrenamiento
deportivo que aconsejan la práctica de ejercicios para el desarrollo
de la fuerza a edades tempranas. La falta de conocimiento hacía que los
médicos y entrenadores prohibieran estas actividades por precaución.
Otro aspecto de especial importancia lo constituye la inequidad existente en
las relaciones de género que se establecen en la práctica deportiva,
donde el sexo femenino es el menos beneficiado. En la Tabla 1 se muestran los
estudios que hacen referencia a mitos o creencias populares relacionadas con
la práctica de actividad física.
Tabla 1. Relación de los estudios que hacen referencia a mitos o creencias
populares relacionados con la práctica de actividad física.
Autor Año Temática Edad Sexo
En la literatura científica consultada se encontró una gran diversidad
de mitos o creencias populares respecto al desarrollo de la fuerza a edades
tempranas. En el presente estudio se hará referencia a los relacionados
con el desarrollo de la fuerza a través de ejercicios con pesas por niñas
de 10 y 11 años de edad. A continuación se muestran los principales
mitos o creencias populares que se pueden encontrar en las publicaciones científicas
revisadas Tabla 2.
ANÁLISIS Y DISCUSIÓN
A propósito de los resultados obtenidos en la amplia revisión
bibliográfica efectuada, fue posible resumir los principales mitos o
creencias erróneas relacionadas con el desarrollo de la fuerza a través
de ejercicios con pesas o sobrecargas desde una perspectiva de género.
Una vez recopilada la información necesaria respecto a las creencias
populares, corresponde entonces resumir y actualizar el conocimiento científico
que permita confirmar si tales creencias son ciertas o falsas.
Tabla 2. Relación de los mitos o creencias populares respecto al desarrollo
de la fuerza a través de ejercicios con pesas en edades tempranas y con
enfoque de género.
1. El entrenamiento con
pesas o auto cargas cuando aún no se ha desarrollado completamente un
individuo afecta negativamente a su crecimiento o modifica su estatura final.
A propósito de la revisión bibliográfica efectuada se constató
que los autores coinciden en que no existen evidencias documentadas que muestren
o vinculen efectos adversos que interfieran en el crecimiento lineal y la estatura
final alcanzada en niñas con el entrenamiento de la fuerza (Cuervo et
al., 2005; Lloyd et al., 2014; Gomez et al., 2016; Peña et al., 2016;
Conde, 2016)
Al contrario, la exposición de las placas de crecimiento en desarrollo
a suficiente estrés mecánico a través del entrenamiento
de fuerza apropiado puede ser un estímulo beneficioso para la formación
de hueso y para el crecimiento (Cuervo et al., 2005; Lloyd et al., 2014; Gomez
et al., 2016; Peña et al., 2016; Conde, 2016)
En la actualidad la evidencia científica demuestra que (
) "los
jóvenes que practican los ejercicios con pesas alcanzan las expectativas
respecto a la talla y llegan a ser, en muchos casos, de estatura superior a
la de sus padres" (Cuervo, 2005, p. 15).
2. Una mujer que levanta pesas desarrollará las cualidades de los hombres
a nivel fisiológico: un cuerpo grueso y musculoso, más alto y
con vello.
En relación con el desarrollo de la masa muscular, los autores plantean
que el factor más importante es la producción y utilización
de testosterona, afirman que el cuerpo femenino no produce esa hormona en las
mismas cantidades que el hombre. Por esta razón "(
) la mayoría
de las mujeres pueden incrementar su fuerza, adquirir tono muscular y mejorar
su resistencia a partir de la Preparación de Fuerza sin tomar por ello
un aspecto masculino" (Román, 2010, p. 432).
Asumiendo esta posición:
(
) podemos decir que los ejercicios con pesas debidamente dosificados
contribuyen de forma efectiva al desarrollo de cualidades físicas, al
mejoramiento de la salud y al aumento de los resultados deportivos sin tener
efecto nocivo sobre el funcionamiento orgánico y la estética de
la mujer. (Román, 2010, p. 432)
3. Los ejercicios con pesas resultan dañinos para el organismo de las
niñas. (Existe una gran incidencia o riesgo de lesiones, afecta negativamente
al corazón, etc.)
En los estudios consultados se pudo constatar que no se encontraron evidencias
científicas que hayan podido estadísticamente mostrar mayores
índices de lesión en poblaciones infantiles que practican entrenamientos
de fuerza, que en aquellas que practican otras modalidades de ejercicio físico-deportivo
(Román, 2010; Lloyd et al., 2014; Peña et al., 2016)
Es cierto que el "(
) ejercicio físico puede comportar lesiones
del aparato locomotor y un riesgo cardiovascular, pero el beneficio supera al
riesgo" y "dicho beneficio se observa en ambos sexos y es mayor cuanto
mayor es el volumen o la intensidad del ejercicio físico". (Subirats,
Subirats y Soteras, 2011, p. 6).
Estudios desarrollados por Ford et al. (Como se citó en Lloyd et al.,
2014) señalan que:
(
) las mujeres jóvenes que no participaron en los programas de
entrenamiento de fuerza, a medida que maduraban desarrollaron factores de riesgo
de lesiones. Por el contrario, se halló que aquellas deportistas que
maduraban y que participaban en actividades de entrenamiento de fuerza tenían
patrones de movimiento más seguros y mayor fuerza en la cadena posterior.
Como regularidad los estudios coinciden en que las lesiones que pueden suceder
durante el entrenamiento de fuerza están producidas por: accidentes generados
por el uso inapropiado del equipamiento, realizar una carga de entrenamiento
excesiva, emplear una técnica de ejecución defectuosa y/o, ausencia
de supervisión cualificada. De manera que es posible prevenir y minimizar
el riesgo potencial de lesiones durante la práctica de ejercicios con
pesas en niñas "(
) mediante la identificación y cuidado
de todos los aspectos relacionados con la seguridad del entorno y equipamiento
de entrenamiento, la progresión e individualización de la dosis
de entrenamiento, la enseñanza técnica correcta de cada ejercicio
y una estricta supervisión" (Peña et al., 2016, p. 42).
El último posicionamiento internacional publicado por Lloyd et al. (2014)
refuerza y afianza la recomendación y promoción de programas de
acondicionamiento neuromuscular durante la niñez y adolescencia, siempre
y cuando estén apropiadamente supervisados y diseñados por adultos
cualificados para entrenar a este tipo de poblaciones.
Conde (2016) afirma que "los beneficios de la práctica de ejercicios
de fuerza con niños de Educación Primaria (entre 6 y 12 años
de edad) se pueden recoger en 4 grandes grupos: beneficios motores, beneficios
a nivel de salud, beneficios psicológicos/psicosociales y prevención
de lesiones" (p. 97). En la Tabla 3 se muestran los principales beneficios
de la práctica de ejercicios de fuerza con niñas.
Tabla 3. Relación de los principales beneficios de la práctica
de ejercicios de fuerza con niñas.
4. La fuerza es una cualidad muscular no entrenable antes de la pubertad, debido
a la ausencia de determinadas hormonas metabólicas.
5. Existe un bajo nivel de andrógenos, y por tal motivo, las niñas
no aumentarán significativamente la masa del músculo mediante
el uso de sobrecargas externas y tendrían pequeñas o ninguna ganancia
de fuerza.
Los defensores de la concepción inoperante del entrenamiento de la fuerza
antes de la pubertad y en niñas, se basan en que tales poblaciones no
disponen de grandes niveles de andrógenos, que son las hormonas responsables
del crecimiento e hipertrofia muscular.
Trabajos como los de Behringer et al. (como se citó en Conde, 2016) "(
)
demostraron que realizar ejercicios de fuerza con niños producía
mejoras significativas en el rendimiento de la fuerza muscular". Un elemento
clave según Romero (2015) lo constituye que "las hormonas androgénicas
no son las únicas responsables de los incrementos en la fuerza"
(p. 21). Los autores coinciden en que la ganancia de fuerza a través
de los ejercicios con pesas en poblaciones con bajos niveles de andrógenos,
como las mujeres y los varones preadolescentes es posible por el aprendizaje
neuromuscular en el que el entrenamiento aumenta el número de motoneuronas
que se activan con cada contracción muscular (García et al., 2010;
Peña et al., 2016).
Son varios los autores que defienden esta teoría, donde podemos encontrar
a:
Izquierdo e Ibáñez (como se citó en Morales, 2006) los
que plantean que:
(
) en diferentes estudios con programas de entrenamiento a intensidades
moderadas/altas se ha observado aumentos significativos de la fuerza tanto en
sujetos prepúberes con edades entre 6 y 11 años como en sujetos
adolescentes, concluyen que la mejora de la fuerza después de realizar
un programa de entrenamiento en sujetos preadolescentes es posible que se relacione
en gran medida con la mejora en la coordinación intramuscular. (p. 33)
Sokolovas et al. (como se citó en Morales, 2006) defienden la idea que
"(
) la mejora de la fuerza no se deberá a un aumento de la
masa muscular (hipertrofia) sino a la capacidad del sistema nervioso central
para activar o estimular los músculos".
Sidotti (2012) coincide en que las niñas "tienen una gran capacidad
para mejorar sus niveles de fuerza por medio de adaptaciones neurales".
Argumentando que "estas se basan en el incremento de las unidades motoras,
una mayor coordinación y dominio técnico de los movimientos que
se relacionan con mejoras en la coordinación y sincronización
muscular" (p. 5).
Romero (2015) plantea:
(
) en este sentido, de 18 estudios publicados desde 1976 a 1993, en los
que se entrenaba la fuerza en niños entre los 6 y los 11 años,
en 16 se observaba la mejora significativa de esta cualidad física, por
encima de los que formaban el grupo de control y no la entrenaban. (p. 21-22)
Romero (2015) concuerda en que:
(
) hasta la pubertad la liberación de testosterona es poco importante,
pero el desarrollo de la ganancia de fuerza no solo depende de este tipo de
hormonas, que son responsables del crecimiento e hipertrofia muscular sino también
puede deberse a un incremento de los niveles de activación neuromuscular
y a cambios de carácter intrínseco en las características
contráctiles del músculo. (p. 19)
En un estudio realizado por J. Loko y col., 1996 (como se citó en González,
s.f.) con jóvenes de países fríos se observó que
las edades de mayor aumento proporcional de la fuerza en hombres eran desde
los 12 a los 17 años y en las mujeres entre los 10 y 13 años.
En estudios de Carron y Bayley (1984) y de Bennen y Manila (1988) (como se citó
en Romero, 2015, p. 22) "se relaciona el mayor crecimiento relativo de
fuerza con el pico máximo de crecimiento, en concreto, 2 años
antes de éste y 1 año después". "Estos estudios
corroboran el hecho, de que el período de máximo crecimiento de
fuerza comienza en los 12 - 13 años en el hombre, para terminar a los
17 - 18 años y de 2 a 4 años antes en las mujeres" (Romero,
2015, p. 22).
Cappa (como se citó en Romero, 2015) concluye que:
"(
) en realidad cualquier niño, de cualquier edad, puede y
debe ser sometido a estímulos de entrenamientos con sobrecarga utilizando
diferentes medios independientemente de su edad. Por lo tanto, no existe una
edad más adecuada que otra para comenzar con estímulos de fuerza".
CONCLUSIONES
El estudio de revisión llevado a cabo, permitió analizar las publicaciones
de mayor impacto y más recientes que abordan el tema de los mitos o creencias
erróneas existentes respecto a la práctica de actividad física.
A partir del análisis realizado fue posible precisar entre la amplia
gama de creencias populares, las relacionadas con el desarrollo de la fuerza
a edades tempranas en general y los que tratan el desarrollo de la fuerza a
través de ejercicios con pesas en niñas en particular. Así
se aprecia la existencia de una vasta bibliografía científica
que fundamenta el desarrollo de la fuerza en niñas, por considerarla
una práctica saludable y efectiva, lo que posibilita aseverar la falsedad
de tales creencias.
Se puede señalar que el desarrollo de la fuerza a través de ejercicios
con pesas en niñas de 10 y 11 años es pertinente, siempre y cuando
los objetivos contemplen los elementos expuestos por Peña et al. (2016)
referidos a: favorecer un óptimo y equilibrado desarrollo músculo-esquelético
y postural de todo el cuerpo; consolidar patrones técnicos correctos
en variedad de ejercicios con resistencias submáximas y promover e inculcar
hábitos de vida saludables (activos) y perdurables en la edad adulta.
Además, deben respetarse ciertas directrices y criterios de seguridad,
tales como: el reconocimiento médico previo, como medida cautelar, relacionada
con el estado de salud y ser guiada por personal altamente cualificado.
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Recibido: 18072019
Aprobado: 26092019
Datos de los autores:
Yosvani Peña Rodríguez
Licenciado en Cultura Física
Profesor Instructor
Universidad de Holguín. Centro
Universitario Municipal Báguanos
E-mail: ypenar@uho.edu.cu
Zoila Rosa Rodríguez
Ávila
Licenciado en Educación, Especialidad Ingles
Master en Educación Avanzada
Profesor Auxiliar
Facultad de Cultura Física y Deporte
E-mail: zrodrigueza@uho.edu.cu
Roberto Ángel MacFarlane
Rojas
Licenciado en Bioquímica
Master en Bacteriología y Micología Profesor Instructor
Universidad de Holguín. Centro
Universitario Municipal Báguanos
E-mail: robertotierrabuena@gmail.com