LA FORMACIÓN DE VALORES: UNA APROXIMACIÓN DESDE EL CONTEXTO DEL VOLEIBOL, EN MANTA, ECUADOR
THE FORMATION OF VALUES: AN APPROACH FROM THE CONTEXT OF THE VOLLEYBALL, IN MANTA, ECUADOR
Autor: MSc Víctor Hugo Delgado - Zurita
Universidad Laica "Eloy Alfaro" de Manabí
País. República del Ecuador
RESUMEN
En el artículo se abordan los fundamentos teóricos generales acerca de la formación de valores, como punto de partida para su tratamiento en el ámbito deportivo y en el contexto del Voleibol. Para ello se aprovechan las potencialidades que brinda la historia de su desarrollo en Manta, Ecuador y se proponen algunos valores a formar desde propuestas metodológicas que incluyen algunas vías más generales y otras propias de las áreas deportivas donde se practica el Voleibol.
Palabras clave. Formación de valores, deporte, Voleibol
ABSTRACT
In this article, the autor present the general theorical basis abaut the formation of values as a starting point to teach them through the sport; specifically in Volleyball, taking into consideration the development of Volleyball in Manta, Ecuador
Key words: formation of values, sport, Volleyball
INTRODUCCIÓN
La formación y modificación de valores y orientaciones valorativas es un proceso esencialmente educativo, complejo, dinámico y multifactorial en el que deben tenerse en cuenta los diferentes elementos del sistema de influencias educativas que inciden en la formación y desarrollo de la personalidad.
Este proceso debe entenderse como parte del enriquecimiento de la personalidad en que debe lograrse un acercamiento cada vez mayor entre el sistema subjetivo de valores como reflejo de los intereses generados de la sociedad en su conjunto, manteniendo el carácter real, individual en su formación y desarrollo a partir del comprometimiento del sujeto con lo que asume como valor.
Se trata entonces de encontrar en el proceso de integración de la personalidad las vías, formas y métodos que propicien la formación de valores morales y sociales que reflejen sobre todo un acercamiento a lo más justo y humano en las relaciones entre los hombres y que conduzca a la formación ética del practicante de Voleibol.
El origen de este deporte se enmarca en los EE.UU en el siglo XIX y su desarrolloha sido progresivo, en lo cual ha influido el proceso de globalización. Su introducción en América fue un proceso paulatino que llegó hasta Manta, Ecuador. Conocer la historia del Voleibol en el mundo y en América desde su temprana introducción, resulta muy importante. En Ecuador se marca su llegada aproximadamente, a partir del año 1912 en la ciudad de Quito, con la llegada de profesores de Chile contratados para el Colegio Militar Eloy Alfaro. El Voleibol tuvo una apertura con un marcado interés recreativo por parte de las personas que lo practicaban.
Entre los años 1974 – 1975 aproximadamente, el Voleibol comenzó a desarrollarse en la provincia de Manabí y específicamente en la ciudad de Manta surge alrededor del año 1986.Comenzó a surgir a nivel intercolegial en la parroquia de Manta a partir del año 1993, con la colaboración de los profesores de Educación Física de las diferentes Instituciones educativas del Cantón.
Entre los factores que han entorpecido su desarrollo en el proceso de enseñanza aprendizaje, se encuentran el insuficiente tiempo para desarrollar su carácter competitivo. No obstante la labor de los profesores de Educación Física, para incentivar la práctica y el apoyo que se le da a la disciplina deportiva por parte de las autoridades intercolegiales, ha favorecido el fomento de este deporte.
En el artículo se pretende desde una perspectiva teórica general reflexionar sobre las potencialidades que brinda la historia del Voleibol y de su desarrollo en Manta, Ecuador para la formación de valores en los atletas. Para ello se proponen algunos valores a formar a partir de propuestas metodológicas que incluyen vías más generales y otras propias de la práctica de este deporte.
La formación de valores: fundamentos teóricos generales
Los criterios asumidos por el autor, siguiendo a Mendoza (2000) reconocen a los valores hoy en día, como un tema recurrente en la prensa, en los foros científicos, en el cine y en los medios intelectuales, cuya actualidad viene dada por las características del mundo en las últimas décadas del siglo, lo que se expresa en términos de crisis y carencias, de rupturas y desafíos, por las profundas transformaciones producidas y que requieren cada vez más una actitud consciente y consecuente por parte del hombre.
Así mismo, la tendencia al surgimiento de un efecto cultural-axiológico homogeneizador, que enmascara su verdadero carácter excluyente, e impone la lógica del mercado, a pesar de que se apelan a valores humanos universales: como justicia, democracia y otros; en definitiva se orienta a la restructuración de los sistemas axiológicos universales.
Cabe destacar que la vigencia del problema, viene dada por la existencia, consustancial al propio hombre y expresión de su ser, ya que desde que el hombre surge en el proceso de transformación de la naturaleza crea valores, en correspondencia con cada época y estos se convierten en expresión del devenir social. Por cuanto los valores, según Mendoza (2000), se pueden considerar como la "realidad humanizada con significación positiva para el hombre" (p.3).
La formación de valores es un proceso complejo de carácter social, en el que intervienen diversos factores (familia, escuelas, instituciones, organizaciones) dirigido a la transmisión y asimilación de valores sociales (como expresión de tendencias progresivas), que orienten la actuación de los individuos. Forma parte de la educación de la personalidad, constituyendo un componente, esencia y fin de la educación.
Contiene a su vez diversas dimensiones como la intelectual, afectivo - emocional y conductual lo que supone considerar desde el conocimiento de los valores, el papel de los sentimientos hasta su expresión en la actuación. Es un proceso que sólo puede comprenderse adecuadamente desde una concepción cultural que enaltezca lo mejor del ser humano y responde a las tendencias de este desarrollo, atendiendo a sus condiciones histórico - concretas.
Por su grado de generalidad se asume la definición de la investigadora cubana, Baxter (2002), según la cual:
(…) los valores constituyen formaciones complejas de la personalidad, resultan de naturaleza más central y estables que las actitudes, están muy ligadas a la propia existencia de las personas, afectan su conducta, configura y modela sus ideas y condiciona sus sentimientos y modos de actuar. No se dan aislados, sino en estrecha relación e interdependencia de unos con otros. (p.6)
El estudio del complejo proceso de formación de valores, según la mayoría de los autores, se realiza desde presupuestos teóricos: filosóficos, sociológicos, psicológicos y pedagógicos, imprescindibles para dicho empeño. Siguiendo los estudios realizados por autores cubanos entre los que se destacan, Chacón (1998); Baxter (2002); Mendoza (2000); Pupo (1986), entre otros.
En el orden filosófico general se tiene en cuenta: la Dialéctica como teoría general del desarrollo y la concepción de la actividad humana. En primer orden se destaca el carácter de proceso, en su devenir, en su desarrollo y no como algo dado, estático o acabado y en segundo lugar como parte de un proceso integral que propicia la aprehensión en su multidimensionalidad en el que intervienen diversos factores. De manera que los principios de la dialéctica materialista, desempeñan un papel metodológico significativo.
Por su parte, según Mendoza (2000) la concepción de la actividad humana permite comprender la actividad valorativa como tipo específico de la actividad ideal, su naturaleza, esencia y funciones, así como su relación con la práctica y el conocimiento. La Filosofía también aporta los fundamentos éticos para determinar su especificidad en su relación con lo axiológico general, atendiendo a la naturaleza y esencia de la moral y al lugar y papel de los valores éticos en el desarrollo individual y social.
Entre los fundamentos sociológicos, Gutiérrez Sanmartín (1995, 2003), González y Díez (2000), consideran que deben tenerse en cuenta las características de los diversos grupos sociales, la especificidad de la edad, de los maestros que intervienen en el proceso; así mismo la comprensión del proceso de socialización de los educandos y su inserción en la vida social, a partir de las instituciones socializadoras. Todo esto desde los propios cambios sociales que sirven de fundamento como la crisis de valores, expresión de la depresión económica, lo que entorpece la socialización y la integración social de grupos sociales e individuales.
En el orden psicológico González (1996), considera que es necesario considerar como fundamentos de partida: la actividad entendida como proceso en el cual se implica la personalidad, su organización y dirección y sobre todo la actividad valorativa. Además la personalidad como nivel superior de regulación, donde se unen integralmente lo cognitivo, lo afectivo y lo conductual, bajo la influencia de la comunicación como elemento consustancial.
Desde el punto de vista pedagógico Álvarez (1999) considera fundamentos teóricos de partida relacionados con la formación de la personalidad y de sus valores y como fin de la educación; en el que intervienen diversos factores, los sujetos y sus relaciones. Especial atención requieren los métodos, considerando los educativos y de formación de valores, que se distinguen por su naturaleza y objetivos.
Las características del mundo en las últimas décadas del siglo, orientan a la restructuración de los sistemas axiológicos universales y a la formación de valores como parte de la educación de la personalidad. Este proceso complejo, cuyo estudio, según la mayoría de los autores, se realiza desde presupuestos filosóficos, sociológicos, psicológicos y pedagógicos, tiene tres dimensiones: la cognoscitiva, afectiva y conductual.
La formación de valores en el deporte
Los grandes educadores de Atenas como Aristóteles, Platón, Homero, Hesíodo y Sócrates entre otros, o los más modernos como Dewey, Arnold o Thompson, filósofos que realizan una aproximación al pensamiento pedagógico sobre la que puede descansar una práctica deportiva de altos valores educativos. Los primeros con una base más humanista como la paideia y los segundos desde una perspectiva más científica.
Muchos autores entre ellos, Vázquez (1991) considera que el deporte no es mágico, porque por sí solo, no convierte a los practicantes y sus actitudes en algo positivo o deseable, no es bueno, ni malo en sí mismo. Tiene aspectos positivos, auténticas virtudes y facetas oscuras, pues está inmerso en una sociedad compleja que influye de disímiles maneras en la educación deportiva. Entre los efectos tangibles del deporte muchos señalan el descanso, la diversión y el desarrollo humano. Por su parte entre los efectos nocivos se señalan: la violencia, la enajenación y su utilización como instrumento político.
Por tanto ante una diversidad de influencias se requiere utilizar al deporte como vía de formación de valores que equilibre los efectos negativos y positivos. En efecto, numerosos autores coinciden en manifestar y reivindicar el papel educativo del deporte: Gutiérrez (1995); Seirullo (1995); Contreras (1996); Amat y Batalla (2000); Castejón (2001); Contreras, De la Torre y Velázquez (2001) y Velázquez (2002), siempre que se realice de forma consciente, planificada y coherente. El deporte, por sí mismo, no transmite nada, depende del docente que, en último término, decide el valor pedagógico de la práctica deportiva.
En Ecuador, según establece la Ley del deporte, Educación física y Recreación (2010):
(…) el deporte es toda actividad física y mental caracterizada por una actitud lúcida y de afán competitivo de comprobación o desafío, dentro de disciplinas y normas preestablecidas constantes en los reglamentos de las organizaciones nacionales y/o internacionales correspondientes, orientadas a generar valores morales, cívicos y sociales y desarrollar fortalezas y habilidades susceptibles de potenciación. (p.7)
Este precepto deja claro que el interés del estado es desarrollar el deporte como una oportunidad de fomentar valores educativos y sociales, apostando a un deporte abierto, sin rasgos discriminatorios, con potencialidades recreativas, de desarrollo de motriz y relaciones humanas; un deporte educativo.
Para Le Boulch (1991), “(…) un deporte es educativo cuando permite el desarrollo de aptitudes motrices y psicomotrices, en vínculo con los aspectos afectivos, cognitivos y sociales de su personalidad” (p.20), de manera que influyan en su conformación un conjunto de conocimientos, habilidades y experiencias que lo hacen ser mejor ser.
La ideología que define los valores educativos del deporte, nació en el siglo pasado y se refiere a los valores higiénicos y de salud, enfoque de ideales propios de la sociedad consumista, que aborda al deporte desde una perspectiva materialista, donde el hombre es sólo cuerpo y se deja de lado su integridad como ser biopsicosocial y espiritual.
Por lo tanto, la actividad deportiva es educativa siempre que tenga como centro y referencia a quien la realiza, comprometida integralmente, que es un objetivo en sí mismo, intemporal y prioritario, no sólo sobre el posible resultado. Desde esta perspectiva, el deporte pierde valor educativo cuando se encasilla como un fortalecedor del físico y no como un dominador del físico, sin la implementación de hábitos que desarrollen integralmente a la persona y le permitan ser más virtuosa en diferentes ámbitos de su vida. De igual manera el deporte pierde su valor educativo cuando se practica intermitentemente o esporádicamente, sin orden y cuando se convierte en distracción temporal.
Entre las premisas tenidas en cuenta en el tratamiento de las potencialidades educativas del Voleibol, para la formación de valores, se desatacan: el reconocimiento desde la antigüedad, de los altos valores educativos de la práctica deportiva; proceso condicionado por el papel del docente quien decide su valor pedagógico para fomentar valores educativos y sociales. Por lo tanto, la actividad deportiva es educativa siempre que tenga como centro y referencia a quien la realiza, y esté condicionada integralmente.
La formación de valores en el contexto del Voleibol
Lo educativo en la práctica del Voleibol, como en otros deportes, no es el aprendizaje de sus técnicas o tácticas, ni siquiera los beneficios físicos y psíquicos sino las condiciones en que puedan realizarse esas prácticas que permitan al deportista comprometer y movilizar sus capacidades de tal manera que esa experiencia organice y configure su propio yo, su perfeccionamiento, a partir de la libre reflexión individual y la creación de su propia experiencia.
En tal sentido, las condiciones en las que se practiquen las tareas de aprendizaje deportivo es lo educativo, siempre que conduzcan a la auto estructuración de la virtud, mientras que la técnica y la táctica no son más que una consecuencia, producto de la interpretación de la época, que permite conocer aquel medio que estadísticamente es más eficaz para alcanzar el resultado deseado.
No puede olvidarse que entre las bondades del Voleibol se destacan: como medio de aprovechamiento del tiempo libre, de alto valor recreativo; la mantención de la salud y la rehabilitación, el trabajo en grupo y el manejo del estrés, al no existir el contacto directo sobre el adversario, proporciona la higiene física necesaria y la descongestión mental de quienes llegaran a practicarlo.
Los valores educativos de este deporte no son solo aquellos que de manera habitual se le atribuyen de forma exógena: salud, compañerismo, respeto a normas, sino esos otros que de forma endógena, como la fortaleza y la templanza, se van configurando en el individuo gracias a las condiciones en las que practicó esa especialidad deportiva.
En cuanto a la influencia de la sociedad en la práctica deportiva actual, queda claro que responde a planteamientos competitivos, selectivos y restringidos que no se corresponden con las intenciones educativas que se proponen desde la escuela, sobre todo cuando la Educación Física desempeña adecuadamente su papel educativo y se proyecta al desarrollo de deportes entre los cuales se encuentra el Voleibol.
Es necesario considerar este choque de intereses y educar a los alumnos en el consumo crítico de la práctica social deportiva, ayudándoles a descubrir el sentido lúdico, recreativo y, por qué no, competitivo del Voleibol, siempre que esto se haga con una clara intencionalidad pedagógica.
Lo educativo en la práctica del Voleibol, como en otros deportes, no es el aprendizaje de sus técnicas o tácticas, no son sólo aquellos valores que de manera habitual se le atribuyen de forma exógena: salud, compañerismo, respeto a normas, sino otros que se forman de forma endógena, siempre que se haga con una clara intencionalidad pedagógica.
Potencialidades del Voleibol para la formación de valores en Manta, Manabí, Ecuador
La utilización del conocimiento sobre la historia del Voleibol en su origen y desarrollo constituye un importante medio a utilizar en el proceso formativo, orientado a la formación del patriotismo, la defensa de la identidad y el respeto. Con este fin los practicantes deben conocer que, su génesis se enmarca a los EE.UU en el siglo XIX y sus bondades e interés de creadores y promulgadores, lo extendieron por todo el mundo. Su introducción en América fue un proceso paulatino que llegó hasta Manta, Ecuador.
Según los estudios realizados, a pesar que las fuentes no precisan fechas exactas se considera que el Voleibol en Ecuador marca su inicio aproximadamente a partir del año 1912 en la ciudad de Quito con la llegada de profesores de Chile, contratados para el Colegio militar Eloy Alfaro y en una segunda oportunidad con los de la misión norteamericana en el año de 1915. Cabe destacar que en sus inicios, sus prácticas tenían un marcado interés recreativo.
Entre los años 1974 – 1975 aproximadamente, el Voleibol comenzó a evolucionar en la provincia de Manabí y en el Cantón Manta, específicamente en la ciudad de Manta surge aproximadamente a partir del año de 1986 con el seminario para monitores dictado por el entrenador de nacionalidad chilena Jorge Tapia. Hay que mencionar que uno de los grandes inconvenientes que se presentaron en sus inicios, fue el desconocimiento de los fundamentos básicos para su aplicación y desarrollo.
Para desarrollar valores como la solidaridad, la responsabilidad y el colectivismo debe divulgarse que el desarrollo del Voleibol ha sido progresivo desde su inicio en el siglo XIX, lo que se evidencia en la cantidad de países miembros inscriptos en la Federación Internacional de Voleibol. En muchos pueblos este deporte colectivo, se considera el primero de los juegos deportivos por tener bondades como medio de aprovechamiento del tiempo libre, la mantención de la salud y la rehabilitación.
El desarrollo de la perseverancia, el espíritu competitivo, la incondicionalidad y la independencia requiere tener en cuenta su vertiginoso desarrollo, el juego es más rápido, combinativo, creativo y de elevado nivel técnico, táctico y físico de los atletas, en lo cual influyen entre otros factores, la globalización en el campo de la preparación de los jugadores.
El deporte en sí cuenta con algunas características que lo hacen de vital importancia en el desarrollo y mantenimiento de varias capacidades fundamentales para la vida diaria de todo ser humano. Es por ello que desde sus prácticas puede fortalecerse un profundo humanismo y el colectivismo, dada la necesidad de trabajo coordinativo importante, dependencia entre jugadores, lo que favorece el trabajo en grupo y el manejo del estrés, al no existir el contacto directo sobre el adversario.
Para el trabajo formativo en torno a valores relacionados con la salud humana, hay que tener en cuenta que, al mismo tiempo proporciona un alto valor recreativo, no es muy fatigante, proporciona la higiene física necesaria y la descongestión mental de quienes llegaran a practicarlo.
Para infundir en los practicantes espíritu de sacrificio, alto nivel de voluntariedad, y condicionar su constante desarrollo, deben estar al tanto de que, a lo largo de su progreso las motivaciones han sido diferentes, buscándose en un principio la unificación y reglamentación del juego, para intentar luego darle una mayor espectacularidad y aceptación ante los medios de comunicación. Lo que no cabe duda es que el progreso ha sido evidente.
Las tendencias del desarrollo del Voleibol se caracterizan por implementarlo como recreación y como deporte competitivo. Este se implementa en los colegios e instituciones, primero como una recreación, lo cual facilita el proceso de enseñanza - aprendizaje de sus fundamentos iniciales. Estos elementos son básicos para reconocer que la clase de Educación Física es un espacio ideal para fomentar la práctica del Voleibol y consecuentemente los valores morales que se requieran.
Durante el horario de clases, lamentablemente los profesores no cuentan con tiempo suficiente para desarrollarlo en forma competitiva, ya sea por el número de estudiantes o por la diversidad de ellos; el grado de capacitación que poseen. Todos estos aspectos no permiten una enseñanza - aprendizaje eficaz en el orden competitivo. Así mismo, tampoco lo es para el trabajo educativo, si no se planifica adecuadamente.
Son significativos, aspectos favorecedores del potencial educativo del Voleibol, entre ellos: su difusión en los Colegios Fiscales de la Parroquia de Manta y hay que acentuar la importancia de la labor de los profesores de Educación física, para incentivar la práctica del deporte dentro de la planificación que realizan. Así mismo cabe destacar el apoyo que se le da a la disciplina deportiva por parte de las autoridades intercolegiales que día a día se dan cuenta de la importancia de incrementarla dentro de este contexto.
La importancia del profesor de Educación física, como promotor de la práctica del Voleibol, por ser un profesional especializado en el área de Cultura Física, radica en que puede incentivar y fomentar con mayor precisión los fundamentos de este deporte. A este empeño han contribuido favorablemente los profesores graduados, cuyas prácticas se desarrollan desde sus fundamentos básicos hasta la integración de una selección, el desarrollo y la preparación física, técnica y táctica de un equipo de Voleibol, con sus necesarios valores.
Dentro de la diversidad de alternativas metodológicas que proponen diferentes autores, podemos destacar que las que más se utilizan en el proceso de formación de valores, en los deportes y en particular en el Voleibol, son el diálogo y la reflexión (Prat & Soler 2003), el desarrollo del juicio moral, de la comprensión crítica (Buxarrais et al. 1997) y (Puig 1995). Pero las más adecuadas para el trabajo desde el área deportiva son aquellas que pongan a los practicantes en circunstancias de aplicar los valores en situaciones reales y los hagan reflexionar sobre ellas, o sea vivirlos aplicándolos (Gairín & Roure, 1996).
El conocimiento sobre la historia del Voleibol en su origen y desarrollo constituye un importante medio a utilizar en el proceso formativo, orientado a la formación del patriotismo, la defensa de la identidad y el respeto, la solidaridad, la responsabilidad y el colectivismo. Además desde sus prácticas puede fortalecerse un profundo humanismo y colectivismo, así como valores relacionados con la salud humana, espíritu de sacrificio y alto nivel de voluntariedad. Todo esto para contrarrestar las tendencias del desarrollo del Voleibol, en relación a implementarlo como recreación y como deporte competitivo. Estos elementos son básicos para reconocer a la clase de Educación Física como espacio ideal para fomentar la práctica del Voleibol y consecuentemente los valores morales que se requieran, utilizando diversas alternativas metodológicas.
CONCLUSIONES
Son muchos los autores que reconocen en el deporte un contexto de alto potencial educativo para la adquisición de valores y desarrollo de actitudes socialmente necesarias, sobre todo cuando trasmite el desarrollo de sus aptitudes motrices y psicomotrices, en relación con los aspectos afectivos, cognitivos y sociales de su personalidad.
Para que la riqueza de situaciones potencialmente educativas que surgen durante la práctica deportiva del Voleibol pueda contribuir al desarrollo moral de los atletas/ practicantes, es preciso que el proceso de enseñanza deportiva se oriente específicamente en tal sentido.
La práctica del Voleibol se convierte en un medio de educación moral y ética, cuando estimula sentimientos de juego limpio y subordinación de los intereses particulares a los generales, promoción a la solidaridad, la responsabilidad, el humanismo, entre otros valores.
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Recibido: 30102015
Aprobado: 14122015
Datos del autor:
Víctor Hugo Delgado - Zurita
Universidad Laica "Eloy Alfaro" de Manabí
Profesor titular de Educación Física de la Universidad Laica “Eloy Alfaro” de Manabí (ULEAM)
Licenciado en Ciencias de la Educación. Especialidad Educación Física
Máster en Educación Parvularia.
Entrenador de la selección de la Unidad educativa “Estela Mary” de Manta
E-mail: cocovolibol@hotmail.com
Teléfono Convencional 052627188
Teléfono Celular 0991969632